lunes, 3 de agosto de 2020

LA NOCHE EMPIEZA A DISIPARSE. EL AMANECER SE ACERCA.


LA NOCHE EMPIEZA A DISIPARSE. EL AMANECER DESPUNTA YA, NUESTRO CORAZÓN LO SABE.

Hemos vivido en una cárcel, disfrazada. Esto ha sido y aún continúa siéndolo nuestro mundo. Las instituciones, los ejércitos, la banca, la educación, también las religiones, los principales partidos políticos, las industrias y de manera muy especial las farmacéuticas, así como todos los centros de poder, nos han dominado y controlado. Son una inmensa mentira, que lo que han buscado, siempre, es mantenernos en la ignorancia de lo que realmente somos y, de este modo, hacernos dependientes (esclavos) de ellos. Su objetivo ha sido que desconfiáramos de nosotros mismos, que no creyéramos ni en nuestro sentir ni en nuestra intuición, que nos viéramos indefensos y desprotegidos, necesitados de ellos, para que así les entregáramos todo nuestro poder con el fin de que nos protegieran y salvasen, tanto en el cielo como en la Tierra.

Los dogmas, el miedo y las amenazas han sido su principal arma para mantenernos bajo su dependencia y tutela.

Nos engañaron. Y aún hoy lo quieren continuar haciéndolo. Así es como desde sus oscuros despachos, desde sus conciliábulos, llámense Bildelberg, Trilateral, o como sea, han pensado y decidido por nosotros. De tal modo, que la democracia, como la conocemos hoy, es, en realidad, una farsa y un engaño, pues ponen y quitan presidentes a su antojo, y  para que sigan la agenda con los objetivos que les marcan. Lo de derechas e izquierdas, progresistas o conservadores y todas esas cosas, son burlas y zarandajas montadas por ellos mismos para distraernos, confundirnos y liarnos, peor aún, para que nos enfrentemos unos contra otros. Ahora, lo que pretendían y aún intentan, pues continuamente se esfuerzan en ello,es deshacer las naciones y crear finalmente un estado fascista mundial, tiránico en definitiva, donde todos seamos simples marionetas suyas.

Ellos decidieron en el pasado, y aun las deciden ahora las guerras que tienen que haber, donde y cuando, la gente que falta o que sobra, igualmente crean las crisis económicas y sociales, y hasta los cambios climáticos, así como también fijan cuales tienen que ser nuestras obsesiones y preocupaciones. 

Ciertamente, este mundo aún está controlado por los oscuros, verdaderas mafias,  políticas, religiosas y financieras, detrás de las cuales se esconden gente sin escrúpulos, sin fe ni sentido, aunque aparenten prediquen o quieran hacernos creer lo contrario.

Pero ha llegado el Tiempo, porque la Conciencia y la Luz lo llenan todo y cada día más, de abrir los ojos y de retomar de nuevo nuestro poder de ser, de decidir y sentir por nosotros mismos. De asumir nuestra condición de seres libres. Reconociendo algo muy grande y maravilloso: que la salvación y la liberación que necesitamos no depende de nada ni de nadie sino que se halla en nuestro corazón, o lo que es lo.mismo: que el Cielo se encuentra  ya en nuestro interior. 

Es la hora, ha llegado ya, de creer en nosotros y de recordar que somos almas inmortales, y de que vinimos a este mundo, en este preciso momento, para dos cosas fundamentales: 1.-: para reconocernos como verdaderos protagonistas y creadores de nuestra vida y 2.-: para ayudar a la liberación del Planeta de los depredadores-carceleros que la habían tenido bajo su control. 

Es la hora de la ascensión y la Tierra colabora con nosotros en ello.

Hemos empezado ya esta ansiada liberación. La manifestación, el sábado, de un millón de personas en Berlin, en favor de un mundo libre de quienes pretenden un gobierno esclavista mundial, origen y hacedor de atentados contra la humanidad y de amañadas pandemias, ha puesto a funcionar el reloj que nos adentra definitivamente en un Tiempo Nuevo para la humanidad. Se cayó, hace años, el muro que separaba las dos Alemanias, ahora se está cayendo también el muro que nos mantenía en la ignorancia acerca de nuestra alma y de nuestra dimensión superior. La verdadera unidad, por fin, se está realizando.

El amor sustituirá al miedo, un sinfín de personas con claro sentido y propósito en sus vidas nutrirán la Tierra. Y La Luz, que es nuestro ser, se convertirá en el único poder, orientación y rumbo que nos dirija. Dios en nosotros y como nosotros (entiéndase por Dios los más grandes y maravillosos sueños, aspiraciones, valores, bellezas y cualidades que podemos albergar en nuestro corazón) será nuestra mayor verdad. La creatividad, nuestro camino y la inmortalidad nuestro destino.

Lo presentimos, la noche ya va pasando, la coraza (la mátrix) que tenía encarcelada nuestra mente se está disolviendo. Y el Sol, nuestro corazón, empieza a apuntar. Es la hora de nuestra verdad, de vivir la verdad más auténtica de cada uno, sin tutelajes ni diseños impuestos. Porque nuestra alma, nuestro corazón, que sí sabe, tiene su propio y maravilloso plan.
Buenos días.

viernes, 20 de marzo de 2020

CORONAVIRUS. OTRA PERSPECTIVA: DESDE EL SER RADIANTE.

Hola amiga, amigo: soy Julián Sánchez, psicólogo y tengo 70 años. En momentos como este que vivimos, difíciles y complicados,  siento la necesidad, uniéndome a las buenas voluntades de miles y miles miles de personas, de hacer mi pequeña aportación, compartiendo a través de este segundo audio y para quien le pueda ser útil, el modo como yo veo, siento y afronto esto que nos está sucediendo, procurando extraer, así como poner en él lo más positivo, esperanzador, rico y con sentido que encuentro y en lo que creo.
Soy muy consciente, de la complejidad de lo que juntos afrontamos, también de su trascendencia, por lo que en nada me son ajenos ni el sufrimiento que pueda producir en nosotros, ni los temores o angustias sobrevenidos.
Porque tengo las mismas debilidades que cualquiera, o quizás más, y porque, como a todos, todo me llega, me aprieta y afecta, es por lo que entiendo que mis palabras, que no nacen de elucubraciones ni de fríos análisis sino del encuentro mismo con el sufrimiento y su potencial amenaza, tan cercanos, pueden servir para aportar un poco de luz y de sentido. Este es, al menos, mi único deseo.
Amo la vida, amo la esperanza, amo el mañana que siempre está naciendo, pero también amo, sin rehuirlo, y aunque parezca una paradoja, este instante en que nos encontramos. Un instante y un momento que es tan mío, tan en mí, como todos los demás, o quizás más. Porque es en él donde hoy y ahora me encuentro, no sólo con mis temores e inseguridades más grandes y profundos- el miedo a la muerte el principal-, sino también, y esto es lo más maravilloso de esta historia, con lo más precioso de mí en mí, y que también ahora se me ofrece y me atrae: me refiero  al Sentir y al eco profundo de una Realidad más inmensa, luminosa y preciosa que lo contiene todo, y, por supuesto, a todos los temores, augurios y penalidades que nos puedan amenazar. Una realidad que el coronavirus no puede en absoluto ni siquiera rozar, pues también a él sin excluirlo lo redime, sana e ilumina. En ella, en esa Realidad suprema que nos envuelve por fuera y por dentro, me muevo, nos movemos. Ella es lo que somos.
Y, ver esto no me inhibe de nada, al contrario, hace que afronte las cosas, y en particular este momento, con más fuerza, valor, ansia de superación, optimismo y ganas de compartir. Es, como si al ver más de cerca el peligro, la preocupación, la ansiedad y la inseguridad que ahora por tan bajo planean, más intensa se volviera la Claridad y la Luz, el Amor y la Gracia, la inmensa Esperanza que queriendo emerger más allá de nuestras cortas miradas a todos nos reclama.
Claro, que si yo me quedase sobre todo o solo en los aspectos más sombríos y luctuosos, que los hay, de este panorama no podría hablar como lo hago, pero es que tampoco sería fiel a la realidad de lo que está sucediendo. No sería objetivo. Y me convertiría en un verdadero ignorante. Porque los síntomas o los efectos, cualquiera que estos sean, y sea cual sea foco desde donde los contemplemos, no pueden ni deben atraparnos en su propia y limitada perspectiva, pues  de ocurrir así nos comportaríamos como verdaderos sordos y ciegos que, sin más sensibilidad que la de su pequeño y reducido yo materialista, racionalista y a merced de sus emociones, ni quieren ver ni quieren oír ni quieren enterarse de la verdadera Realidad más inmensa, llámese espiritual, divina, de Conciencia o sencillamente esencial, que ahora mismo y siempre nos rodea, ilumina, nutre, da sentido, vivifica, salva y protege.
Es esta dimensión más profunda de las cosas lo que las transforma y las sitúa en su justo lugar,  adecuada medida, significado y valor, ni más ni menos. Y siempre, para que viéndonos en las contingencias de la vida, ahora mismo, en y a través de ellas crezcamos, evolucionemos y despertemos a la conciencia de lo que somos, de lo que hemos venido a hacer y, por supuesto, de nuestra inmortalidad.
Yo no podría, sin desesperar o llenarme de pánico, sin deprimirme o angustiarme, entrar en este mar de dolor, enfermedad, problemas, y esa ingente cantidad de noticias que casi nos desbordan, en su mayoría  dramáticas o agoreras, si no tuviera en cuenta esa realidad más grande y verdadera que soy y que va mucho más allá de nuestra personalidad externa: somos verdaderos seres de luz, almas radiantes, las de todos, bellas y, desde esta óptica, inafectables por todo cuanto nos pueda suceder y vivir.
Este recuerdo, pues, y esta perspectiva más amplia de lo que es nuestra identidad esencial, es lo que yo quiero desde aquí acercar y compartir, ya que, de lo contrario, lo superficial, que no quiere decir que no sea doloroso en ocasiones, y a lo que hay que atender como se merece, nos arrastraría, aunque fuera momentáneamente, hacia la ciénaga, en lugar de servirnos como apoyo, motivación y estímulo para ascender hasta la cima más elevada y luminosa de una nueva, transparente y gozosa vida, que es lo que en realidad y a través de toda esta experiencia está queriendo emerger para ser vivida, en nosotros y por nosotros.
 Y ahora te voy a contar un pequeño cuento, como hecho para esta ocasión, que una vez escuché y quizás tú también conozcas:
Había una vez, dos ranitas que habían caído al interior de una olla que estaba medio llena de leche. La una, desesperada muy pronto por no poder saltar fuera se abandonó a lo que ella entendió como su fatal suerte, y murió, en cambio, la otra, llena de esperanza y coraje, vio allí una magnífica oportunidad: y empezó a remar y remar con sus patas, con tan gran fortuna que la leche empezó a cuajar, y se hizo una masa sólida, entonces, triunfante, pletórica y feliz pudo al fin saltar y verse fuera del recipiente. Hoy, aún la oímos cuando es de noche y desde la lejanía croar. Ella es, precisamente, la que nos ha impulsado a compartir este rato.
Mientras tanto, amigo, amiga del alma que nada ni nadie nos impidan durante este tiempo bailar, cantar, movernos, aunque sea en un recinto cerrado, y saltar, y, sobre todo, reír, meditar, orar, soñar, porque la vida no se ha paralizado en absoluto, al contrario, ya que, como  ocurre durante el invierno con las yemas en las ramitas de los árboles, en ellas aguarda, replegada sobre sí, como en nosotros ahora, acumulando fuerzas,  acumulando poder, acumulando luz y amor, el momento de la primavera para abrirse darse y expandirse. Primavera tan cercana ya, por cierto.
Un fuerte abrazo, de mi ser a tu ser, en quien me reconozco y encuentro.
       

domingo, 1 de marzo de 2020

RETORNO A LA FUENTE, TANTO A NIVEL INDIVIDUAL COMO COLECTIVO.


RETORNO A LA FUENTE, TANTO A NIVEL INDIVIDUAL COMO COLECTIVO.
Uno puede vivir la experiencia, en algún momento de su vida, de haberse perdido, y de tener la sensación como de cierto extravío existencial. Incluso, también, más allá de lo personal, y sin dejar de estar relacionado con ello, esto mismo también se puede constatar en cierta manera a nivel social, y a escala global. De ahí que, por ese motivo, es frecuente que andemos constantemente, a nivel individual o colectivo, buscando fórmulas y soluciones que palíen semejante desarreglo. Hay períodos, y este que nos ha tocado vivir es uno de ellos, en los cuales esto se hace más evidente y hasta urgente, irreemplazable, una necesidad.
Cuando esto sucede, se ve más importante que nunca el retorno a la Fuente, que es la que sabe, para retomar de nuevo el hilo perdido, la dirección en que Ella se (o nos) mueve y el salto evolutivo, si es así, que quiere dar. Porque estas cosas no las podemos hacer como si fuésemos, ya que no lo somos, egos separados, aislados o independientes de un Sentido (el de la Fuente) que nos envuelve, dirige e integra, lo cual sucede cuando en tiempos de crisis, de cualquier tipo, nos dejamos llevar por las emociones o los impulsos más irracionales y primarios, o recurriendo a fórmulas que se atienen a modelos del pasado, más o menos mecánicos, materialista o externos, y al margen de un sentido más hondo que es el que cabe descubrir y reconocer.
El sentido de donde estamos, así como los próximos pasos sólo nos lo puede desvelar la Fuente, el Origen, verdadero motor, y más que eso, Conciencia motivante e intencional de nuestra historia, de toda historia. Esta Fuente no es otra que nuestro ser, constituyente y núcleo esencial de nuestra alma, que en unión indisoluble con ella (nuestra alma es la concreción formalmente particularizada de nuestro ser) tiene la clave de nuestro ADN espiritual y por lo tanto de nuestro desarrollo evolutivo, nuestro propósito y misión en la vida, así como de los pasos que tenemos que dar.
A nivel individual el regreso a la Fuente supone silenciar nuestra mente para estar a la escucha y poder ser receptivos tanto a su voluntad como a los movimientos que ponga en funcionamiento. La voz de la Fuente es la voz del alma, que nada tiene que ver con las voces que provienen del ego emocional-mental. El hombre y la mujer nuevos nacen siempre de la Fuente. El ego separado representa lo viejo, lo caduco, lo por superar y trascender.
A nivel global y colectivo, como humanidad, para dar paso a un nuevo salto evolutivo, nos encontramos igualmente ante una oportunidad decisiva. Podemos escuchar también y sentir la Voz de la Fuente, pero ahora la del Ser planetario, única voz que nos podrá ayudar a otro nuevo nacimiento, ahora como Humanidad Nueva,  no basada como en el pasado en las luchas de unos egos grupales contra otros, sino con conciencia global de unidad, formada por seres más despiertos, abiertos a la trascendencia, que son los que posibilitarán que la unidad y la totalidad se experimenten armónica y eficazmente interrelacionadas, al servicio de un Plan infinito de creatividad también sin fin.

sábado, 29 de febrero de 2020

HOY PUEDE SER EL PRIMER DÍA DE NUESTRO NACIMIENTO.

     
      Ahora naces, estamos naciendo, por primera vez. Esta afirmación puede extrañarnos, pero es exactamente así lo que nos está  sucediendo. Realmente todo empieza ahora desde el ser, para el ser. Este instante, frente a miles de cantos de sirena que pretender decirnos lo contrario, es el principio de todo, también de nuestra existencia. Sólo este ahora es real. Es la mente separada de nuestro ser la que nos engaña. Pero somos muchísimo más que nuestra mente y sus pensamientos. Somos una infinita grandeza.

       Ahora, en este instante vibra nuestro  Ser en un Presente Eterno. Y en él nace nuestra  existencia: un palpitar de  Pura Vida, de Puro Gozo, de Puro Amor en ti y hacia el exterior de ti, con su intemporalidad,  su carácter siempre novedoso, y por eso con su infinita frescura hecha de infinitas posibilidades que sólo aguardan y están condicionadas (es por ello un error sentirnos víctimas) por nuestra intención, voluntad y acción, que sólo de nosotros dependen. Hoy, ciertamente, empieza el Nuevo día, nuestro Nuevo día. El Gran día. No lo dudes.

          Es la la mente la que puede hacer que dudemos de esto y de que se frustre esta posibilidad. Lo cual sucede, cuando en este Ahora nuestro, en vez de asumir la realidad divina de nuestro ser, que es ese puro potencial de amor, de creatividad, de inteligencia, de poder y, por lo tanto de infinitas posibilidades de riqueza y de bien siempre a nuestra disposición, nos dejamos llevar por los viejos y renqueantes pensamientos del pasado, atados a creencias como las de: eres poca cosa, no puedes, esto no da para más, la vida es un lugar de sufrimiento,  cada uno tiene lo que le ha tocado, lo que la suerte o la casualidad permite, lo que se merece, y cosas por el estilo.

          Frente a esto, lo verdadero, lo real, es que nuestro ser, ahora mismo, y aunque nuestros sentidos físicos no lo capten, está brillando con su pura e inmensa luz, radiante, dorada, palpitando con la fuerza y la energía de mil universos. Está pulsando y sugiriendo, sí, y sin parar, hacia este preciso instante eterno, en el corazón de nuestra alma, los más bellos mundos, las más inmensas realidades, y las más extraordinarias posibilidades que sólo nuestros anhelos y aspiraciones más elevados puedan imaginar, desear y soñar. ¿Por qué limitarnos si somos el infinito encarnado?

     En ese sentido, ahora mismo está a nuestro alcance elegir: o bien ser y estar entre los Alumbradores de ese modo nuevo de vernos y de sentir la realidad, o, por el contrario, mantenernos atados al pasado de  los egos desconectados de su ser, convertirnos en estatuas de sal, rígidas momias repitiendo los viejos pensamientos de resignación, precariedad y, finalmente, la muerte.

         Esta elección que en este instante, hoy, podemos hacer, de hecho nada ni nadie nos lo impide, es la que nos da la opción a Nacer De Verdad, Ahora, por Primera vez. Es lo que sucede cuando soltamos (morimos a) la identificación con el pequeñito yo, ya de sobra conocido, y somos capaces de  reconocernos (esto significa nacer) con el Yo Superior, la Presencia que sí somos: inmensamente poderosa, rica de amor y plenitud, de verdadera motivación y propósito, abierta a nuestros dones y sentido, y a las más bellas posibilidades que ya podremos experimentar, primero como nuestro sentir más hondo y después plasmado en nuestra existencia, vivir y toda nuestra manifestación. 

          Hoy puede, si tú lo decides, ser el primer día, siempre eterno, siempre el primero, de tu nacimiento.

lunes, 24 de febrero de 2020

Este Instante, este Ahora Infinito de Conciencia en el que todo acontece.

       Ahora, este momento, este instante siempre es el fin y el objetivo hacia el que nos hemos dirigido desde toda la eternidad. Pues es imposible situarnos fuera o al margen de ese Ahora adecuado y perfecto en el que El Uno se expresa. De hecho, es lo único que existe, pues sólo este Ahora es lo real. Vivimos, somos en ese Ahora Eterno que acoge a todo movimiento, a todo acontecer, no importa lo que en él ocurra: sea cual sea su nombre, forma, color o modo a través  de los cuales se nos hace presente y consciente, agradable o no, esperado o inesperado, porque todo surge Ahí, en la vastedad de ese Infinito, que es Lo Sin Nombre, Lo Que Es.

      Pero estamos tan cogidos y absorbidos por las apariencias de lo que experimentamos que no nos llegamos a dar cuenta de ese Espacio de Conciencia y Amor, es decir, de la vastedad de este Instante, de este Ahora intemporal en el que y desde el que todo brota y emerge, incluidos el tiempo, y el espacio, y, por supuesto, todos los universos, todos los seres, todas las historias, y en ellas, cada existencia con nuestras pequeñas, divertidas unas veces, placenteras otras y en ocasiones dramáticas experiencias.

     Todo eso está sucediendo dentro del cuenco sin límites de Pura Vida, de Puro Gozo que forman las infinitas manos del Todo Uno que a todo lo sostiene, lo hace ser y acoge. Manos, Cuenco, Espacio, Conciencia, Vastedad infinita de Amor, Eterno Ahora en el que nuestro ser descansa, se hace Uno con Lo Divino y se encuentra, más allá de todo lo cambiante y perecedero, de todo lo que muestra la inconmensurable grandeza del Ser Uno expresándose.

domingo, 23 de febrero de 2020

El alma y el ser del caballo en mi sentir.

       Hoy he estado en el campo, con los caballos. Mi amigo Julio, experto veterinario, me ha invitado, contento, gozoso, a compartir la venida a este mundo de un potrito,  recién nacido, de apenas dos o tres días. Ello, me ha permitido tocar, acariciar y, sobre todo, sentir a sus otros hermanos de camada que en un hermoso paraje, al abrigo de la montaña, acariciados por la brisa del aire filtrado por los pinos, se movían pausados, relajados y atentos ante mi novedosa y expectante presencia.
      
      Junto a ellos, los caballos, al calor de sus grandes y majestuosas cabezas, mirando sus enormes ojazos, acariciando sus crines y, sobre todo, queriendoles transmitir mi afecto, me he sentido inmensamente desnudo, desprotegido de toda defensa, de cualquier coraza que como egos y entre egos tan bien manejamos los humanos. Una ligera corriente, una vibración de energía, -signo inequívoco de la respuesta de mi cuerpo ante un ser tan puro, el del caballo, que sin filtro alguno, en su totalidad, se me mostraba y observaba-, me recorría de arriba a bajo.
       
      Podía sentir intensamente ese momento, la grandeza de una mirada que me embargaba y me obligaba a salir de mi, dejando como inservibles todo pensamiento, toda idea, todo personaje, y eso me impresionaba vivamente. Me iba adentrando poco a poco a otro nivel de mi mismo, a un nivel desde donde me acercaba y me unía más y más al sentir, al alma y el ser del propio caballo. Momento sagrado, sobrecogedor, en que mi conciencia, habitualmente focalizada en la óptica humana, abrazaba más y más la unidad infinita en que yo soy, en que todo es.

sábado, 22 de febrero de 2020

El Origen, Lo Uno, y en ello toda diversidad.

         Como una ola con respecto al Océano, o como una gota de agua respecto al Océano, eso es lo que siento ser con respecto a la Totalidad de Lo Que Es.

         La Totalidad de Lo Que Es es el Origen, es el Uno, es el Todo, es Lo Real.
        Torpemente, sin acierto, no aclarando nada, tratando de decir algo, queriendo señalar sin saber muy bien qué, tan solo eso, se le ha llamado Dios. Palabra que cada vez me gusta menos utilizar, por lo gastada, por lo abanderada, por lo manipulada, por lo interesada. ¿Habrá, pues, vocablo alguno, lenguaje humano que haga que nuestra mirada gire en la dirección hacia Lo Real y acierte? Imposible tarea, vano intento. Pero lo intentaremos, una y mil veces, por necesidad de hacerlo, de compartir lo que se atisba y se siente...

         De Eso, pues, del Antes de todo, pero que siempre es Ahora, del siempre Ahora, del eterno Presente, de la Existencia en sí misma, de...., de Eso quería decir algo, pero, claro, no encuentro palabras para hacerlo, lo que contrasta con el hecho de ser eso, de Lo único Real, de lo que quiero hablar, del Ser Uno, o lo que a todo da realidad y consistencia, como el Océano se la da a la ola y a la gota de agua.

        Porque Todo, sin excepción, es, somos expresiones y formas de Eso: he aquí la base de la Unidad, de la no dualidad que a todo subyace. No hay excepción  a esa regla, no cabe levantar muros para separar a unos de otros: lo espiritual y lo no espiritual, los buenos y los malos, lo que me gusta de lo que no me gusta. Esas separaciones, todas, son sólo juegos de nuestra mente, el juego de las existencias, y está bien que sea así, pero sólo para que el juego se realice, nuestro juego, pero sólo para eso. Si de verdad nos damos cuenta de lo que estamos diciendo todo odio desaparece, el enemigo se convierto en nuestro complementario, nuestro compañero de juego nuestro cómplice, sin el cual la realidad se volvería plana, como el Océano sin ola alguna cuando el Sol planea sobre el espejo sin arruga y calmo del Mar.

     
Desde esta óptica Amar es la única posibilidad, amar que es resonar en y con la Unidad del Ser.

domingo, 16 de febrero de 2020

LA FELICIDAD ES NUESTRO ESTADO NATURAL DE SER.

        La felicidad es el estado natural de nuestro ser, también la paz interior o el sentimiento de amor. Es nuestro estado natural porque es lo que somos. Entonces, si es así, ¿por qué nos vivimos a veces como lo contrario, desdichados, tristes?, ¿cómo es posible esto?; ¿acaso. dejamos entonces de ser lo que somos?. En absoluto. Alguien puede tener muchísimo dinero y, en cambio, creerse pobre; alguien puede ser muy alto y, en cambio, no verse nunca suficientemente alto, y lo mismo sucede con el poder y con muchas cosas más.
      
      Esto lo que nos dice es que una cosa es ser y otra muy distinta son los pensamientos que tenemos o nuestras creencias, que caminan por su cuenta. Y, como se ve y comprobamos, muchas veces, sin dejar de ser lo que somos, esto es felicidad, plenitud y paz interior, nos podemos subir al carro de nuestros pensamientos y seguirlos según lo que ellos nos señalen. Es lo mismo que les sucede a los actores, que sin dejar de ser ellos pueden adoptar papeles los cuales nada tienen que ver con lo que ellos realmente son, aunque, ciertamente, puedan llegar en muchos momentos a confundirse con lo interpretado. De tal modo, que en su vida real pueden ser personas muy dichosas, pero, en cambio, en el escenario, como personaje, comportarse y llegarse a sentir como los más viles, desgraciados o infortunados del mundo. Así nos sucede también a nosotros en nuestra existencia.
     
     Por eso, una de las tareas más importantes que tenemos que hacer, es la de pararnos y recordar,
cada vez que nos sintamos infelices, deprimidos o desgraciados, lo que sí somos, (felicidad, amor, gozo, inteligencia, poder...), para lo que hemos de soltar y separarnos de nuestros pensamientos, a veces muy arraigados, ligados, asociados, a tal o cual papel y personaje que hayamos interpretado o que aún estemos viviendo pero que no somos.
       
      El otro error, tan común como el anterior, que nos aleja de nuestro estado natural de ser, es creer que la felicidad, la alegría, la paz interior y, en definitiva, la experiencia de plenitud, sentirnos llenos, depende de cosas, personas o circunstancias. También la experiencia nos demuestra que esto no es así. Todas las cosas, personas y circunstancias son relativas, varían y nunca son todo lo que necesitamos, ni tampoco lo son todo. En cambio, regresar a nuestro ser, vivir como él y desde él, desligados de tal o cual pensamiento o creencia que nos confunde o perturba, eso sí que nos coloca en nuestro estado natural: el de la verdadera felicidad.

jueves, 13 de febrero de 2020

Toda existencia tiene un significado y un sentido.

Nada de lo que nos sucede ocurre por casualidad ni es fruto de la fatalidad. De otro modo la existencia carecería de sentido. Y el Sentido (la armonía, coherencia, belleza y orden) de todo es lo que más se nos evidencia e impone. Es lo que se nos muestra cuando entramo a ver y sentir la Realidad en su conjunto pero también, cuando sabemos entrar en ella, de forma particular.
Todo acontece dentro de una lógica suprema, nada es un capricho deshilachado. Por eso, mismo no es acertado ser jueces de nada ni de nadie en lo que al significado y sentido de su vida se corresponde. Todo en todos está ajustado a lo que es y a lo que ha de suceder.
Del mismo modo que el crecer de una planta sigue su particular proceso, así sucede con nosotros, si bien en nuestro caso este proceso esta condicionado y guiado por el despertar progresivo de nuestra conciencia y la evolución de nuestra alma.
En la medida en que esto va sucediendo, podemos entender y saber, de lo contrario sólo podemos tantear como ciegos.
Cuando las cosas se comprenden, y esto ocurre hasta con lo más aparentemente absurdo e incómodo o doloroso para nosotros, todo cambia, porque se ve el papel y lugar de cada cosa, y, por lo tanto, su significado y su sentido. Siempre, dentro de un perfecto guión que nos conduce a concienciar, vivir y realizar más y más lo que de verdad somos: luz, amor y poder.

Confiar en uno mismo, esta es la condición suprema.

No existe a mi entender ningún referente mejor, del que nadie debiera de olvidarse,  que este: confiar en nosotros mismos, o el más básico: creer en nosotros. Este el el Amor que nos debemos y la fuente genuina de toda autoestima.
Lo podemos decir de otro modo: puesto que la suprema aspiración del ser humano es ser, ser lo que se es, y según nuestro particular modo de ser, todo lo que nos aleje de ello será siempre causa de sufrimiento e insatisfacción.
Para ser hemos nacido, para ser lo que somos estamos aquí. Esa es la voluntad de nuestra alma que a nada y nadie que no la sustente debiera de plegarse.
De ahí, la importancia radical de aprender a sentirnos y a escucharnos como dueños y señores únicos que somos de nuestra realidad y de nuestra existencia. Todo lo que venga del exterior a nosotros se ha de supeditar y condicionar a ello.
Somos dioses/diosas, somos los emperadores/emperatrices de nuestra realidad. Somos la expresión del Infinito, del Uno, de Lo que Es como nosotros. Y eso expande nuestra alma al reconocerlo, y hace que la alegría y el gozo nos inunde. Es la perspectiva real de lo que somos. Porque no somos poca cosa, sino la Inmensidad encauzada en nuestra alma.
Caer en la cuenta de esta verdad nos ilumina y libera, nos abre un Camino muy bello por donde transitar. Todo un Proyecto y Plan de creatividad. Ante nosotros se encuentra. Para realizarlo.

martes, 11 de febrero de 2020

Frente a tanto manipulador externo, sé tu mismo, sé tu ser.

         No existe otro camino a seguir para alcanzar la Plenitud que el que pasa por nuestro Corazón. Y si, adulterado, como tal nos lo ofrecen, con amañadas doctrinas, ideologías liberadoras y otras engañifas que lo que pretenden es suplantarnos a nosotros mismos, todos ellos, sin excepción, son falsos.
         El mundo, este mundo en el que vivimos, a nivel externo, pero también desde la trastienda que no se ve, está dominado por mentes que lo que buscan es poder, un poder egótico basado en la individualidad más excluyente e interesada, que ve en los demás instrumentos y medios, objetos a utilizar, para sus fines.
         Son esos poderes, instalados sobre todo en los mecanismos de la política o de las religiones, porque son medios muy propicios para que gente vacía de sí en ellos se infiltren, los que pretenden ocupar usurpándolo nuestro poder, dejarnos sin él. Y lo hacen, tras querernos convencer de que sin ellos no somos nada,  presentándose como nuestros libertadores y salvadores.
         La política, en sí misma, no es mala, la religiosidad tampoco, pero estas se pervierten en manos de gente de un nivel bajo (que no se han abierto aún al nivel de su alma y de su ser) que se nutren a través de ellas para colmar sus bajos instintos y deseos, y que lo que buscan, muchas veces sin saberlo ellos mismo, es tapar de ese modo su propio vacío interior. Son depredadores de las conciencias de los demás, que se alimentan de nuestra inseguridad y de nuestros miedos.
         La mejor protección y defensa frente a tanta manipulación que nos viene de fuera y que lo que busca es confundir a las personas para hacerlas dependientes de todos ellos ( en realidad
son lobos vestidos con piel de oveja), es volver a nosotros mismos, a nuestro interior, en donde siempre podremos encontrar la Polar que nos guíe, y, en definitiva, al único libertador real.

domingo, 9 de febrero de 2020

Recobrar, sentir y gozar nuestro poder de ser.

Ningún fin puede ser superior a este: el fin de llegar a ser plenamente nosotros mismos. En esto  consiste el significado y sentido de la gran aventura de nuestras existencias, vida tras vida. Ningún poder, dogma o imposición de nada ni de nadie que intente ignorar o disminuir el nuestro. y ninguna verdad superior a la de nuestro corazón deben cruzar el umbral de nuestro corazón.
El verdadero poder es el que nace de la conexión con nosotros mismos, con nuestro saber, con nuestro sentir, con toda nuestra capacidad y potencial de ser. Y todo eso, con independencia de las circunstancias en las que cada cual viva: sea como rico o como pobre, como hombre o como mujer, en este o en otro país, con muchas o pocas dificultades, haciendo esto o aquello, siempre más allá del cómo, el qué y el donde.
Por encima de todo: nuestra conciencia sagrada de ser, nuestra Presencia, lo que surge de lo más hondo y elevado de notros mismos, de nuestro nivel superior. Su sede y su templo se encuentran en nuestro interior. Donde nos encontramos. Esta sí es la Autoridad más grande a la que nos podemos entregar: superior a la de cualquier religión, ideología, `presión o poder externo.
Ser fieles a nosotros mismos, ser auténticos, creer y confiar en lo que surge de nuestro corazón, que es donde se refleja nuestro ser, y en el modo en que este quiere vivirse, como nosotros, en nosotros. Esta es la verdadera clave, el Camino, pues no hay otro, donde nos recuperamos y encontramos.
Allí está la puerta de la Felicidad y de todo Gozo. 

sábado, 8 de febrero de 2020

Espiritualidad secuestrada

No hay peor ladrón que quien se disfraza de víctima robada, y peor aún si con esta pamplina se erige en azote, perseguidor y moralizador de sus, por él, desvalijados. Ladrón es quien cree ser poseedor y dueño, porque así se ha autoproclamado, de algo que no es suyo. Y digo esto, porque con la espiritualidad ha sucedido algo parecido. ¿Quien puede apropiarse del Uno?, ¿quien puede representar, maniatar o proclamarse la voz del Espíritu fuera de lo cual nada es?.
Todo son "pliegues", "olas", "gestos", "ventanas", a través de los cuales el Espíritu "espiritea". No otra cosa es la existencia y no algo distinto de eso es el vivir de la Vida en nosotros y a través de nosotros. Cambian las sinfonías, las melodías, los tonos, los compases y, en definitiva, los argumentos con que se expresa. Pero todo y todos son la única Voz pluriformada, diversificada, creativa y "noveladamente" expresada.
Papas y antipapas, "espirituales" y lo contrario, dignidades y sombras, lo alto y lo bajo..., no importa hacia donde miremos...todo, todo, es lo mismo: el Espíritu siendo. Cuanto antes nos demos cuenta de ello mucho mejor. Entonces, sabremos que el único fundamento real de toda existencia es el puro, inteligente y divino divertimento. Hacia donde dirijamos la mirada: el Espíritu, sí el Espíritu, ahí, y ahí, y allí, y allá, dentro, fuera, arriba abajo.
Ha llegado ya el momento de empezar a jugar, pero ahora de forma consciente y a sabiendas de que todo es el Juego del Uno, del Espíritu en y a través de cada uno siendo, existiendo, amado o aparentemente odiando, riendo o aparentemente llorando, despierto o aparentemente durmiendo.
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jueves, 6 de febrero de 2020

Conecta con tu alma y tu ser. Tu verdadero sentir.

Se puede vivir como un autómata, siendo el resultado de miles y miles de estímulos externos a uno mismo, reaccionando simplemente,  ante ellos, pero eso no es el verdadero vivir.
La vida verdadera, la vida plena es la vida integral, o sea, la vida en la que lo que se hace y se siente van del todo unidos.
O lo que es lo mismo: en la que tu vida es el vivir consciente de tu alma, que de este modo expresa tu potencial como ser.
Vivir desde la verdad que eres es vivir desde y en conexión con tu alma. Cuando esto ocurre, entonces vivimos según el propósito que nos trajo a nacer.
En el silencio de nosotros mismos, acalladas nuestras emociones, más allá de opiniones, críticas, parloteos mentales y "ruidos" externos, allí en ese "sagrario" interior, nos encontramos, y desde allí sabemos todo
cuanto necesitamos saber, nuestro verdadero sentir.

lunes, 3 de febrero de 2020

La Realización aquí, donde estás, con lo que tienes

La tendencia casi natural es a huir, a escapar en lugar de afrontar y vivir aquello que se tiene que vivir, sin entender que es precisamente "eso", con sus circunstancias, lo que nos va a permitir crecer, desarrollar todos nuestros talentos y así, de ese modo evolucionar, esto es Realizar lo que somos.
¿O es que alguien cree que vive lo que vive por casualidad o porque un destino cruel o arbitrario así lo ha dispuesto? No, nada sucede por eso. Tu vivir es la expresión de tu voluntad que sigue una intención, tu propósito y misión. Despertar a lo que eres y realizarlo creativamente.
La Vida nunca experimenta cortes, aunque la muerte parezca serlo, que no lo es.
La Vida que se vive es la vida del alma que eres, siempre avanzando y siempre completando lo no terminado, aprendiendo y superando, esto es conectando cada vez más con tu poder, con tu amor y felicidad, con tu inteligencia y tu sabiduría, que son la cualidad esencial de tu ser.
Esta es tu vida, con la que has elegido ser y crecer. En donde tienes que ver, comprender y despertar. Con tu conciencia y tu evolución todo irá transformándose, cambiando.

viernes, 27 de diciembre de 2019

MIS VERDADES ESENCIALES.

Estamos a punto de empezar un nuevo año, 2020. Buen momento, pues, para hacer un pequeño alto en el camino, que quiero aprovechar para decir y compartir uno de los bienes más preciados, si no el que más, que se tiene en la propia "mochila": las propias verdades.
Lo hago, porque sé que nuestro mundo es expresión de la suma y confluencia de todas ellas: la tuya, la mía, la de todos.
Cuanto más elevadas, limpias y luminosas sean aquellas, más elevado, limpio y luminoso será este mundo, la realidad en que vivimos y que también construimos, creamos.
Sean, por lo tanto, esas, mis verdades, mi pequeña ofrenda, el fruto de mi cosecha, la expresión de una vida que se va viviendo y sintiendo cada vez más dentro y desde dentro de ella misma: la Vida, la Vida Una.
Estas son, más o menos:

 1ª.- Todo es La Realidad Una, la esencia, fondo y origen de todo. Ese Todo es Dios. Fuera de lo cual nada es, nada existe, ni en potencia ni en acto.
2ª.-No existe ningún Dios separado o fuera de ti, de mi, de nada, de nadie.
3ª.-Dios, o como se le quiera llamar,  es el ser de todo y, por to tanto, todo son expresiones y modos         del ser de Dios.
4ª. Si quieres resonar, experimentar y sentir a Dios ve más allá de tu mente, déjala fuera y déjate               inundar por Lo Que Es. Sabrás de lo que hablo.
5ª.-Tú, tu ser, no tus pensamientos, son Dios en ti, no lo busques, pues, fuera de ti, en nada ni en               nadie, a no ser que que también en el afuera de ti puedas igualmente sentir, contemplar, encontrar       y experimentar a Dios. Porque más allá de ti mismo, también te encuentras tú.
6ª. Todas las religiones son creaciones humanas y en ese sentido todas son falsas si lo que pretenden es arrogarse la representación, la voz, la autoridad, la verdad, el sentir o el poder de Dios. Y los que se presentan como sus mensajeros, puentes o canales sólo representan sus propias creencias, intereses, y en el peor de los casos sus egoísmos o locuras, aunque se vistan bajo capa de religiosidad.
7ª.-La idea de pecado y su consecuencia, la culpa, es un invento de las religiones y de los poderes
      que la sostienen para dominar y controlar a los seres humanos.
8ª.-Nadie nos juzga ni nos juzgará jamás, como almas, de nuestros actos, sólo nosotros desde nuestro       corazón y en él veremos cada vez formas más elevadas y mejores de amar, obrar y crear. Y así es         como crecemos en amor, sabiduría y bondad.
9ª.-La verdadera moral es aquella que se asienta en nuestro corazón donde reside el sentir del alma,         de nuestro ser. Quien esto sigue no hace daño a nadie, sino que busca siempre el bien propio y el         de los demás.
10ª.-Nadie hace más que aquello que puede y sabe hacer. Y por eso nadie es mejor ni peor que nadie.         Este es el fundamento del verdadero perdón: que reconoce la inocencia de los demás. (Esto no             significa, ni mucho menos, que cada uno pueda hacer lo que le de la gana).
11ª.- La verdadera espiritualidad lo que pretende es la reconexión-recuerdo (una vez que lo hemos             olvidado) con el espíritu ( Dios o ser) que  somos, con nuestra identidad real, con nuestra alma,            con nuestro ser.
12ª.- No hay uno sino infinitos universos y todo ellos habitados. La mayor o menos conciencia y             creatividad de lo que somos es lo que marca las diferencias de nivel o de desarrollo evolutivo de         unos y de otros, y el modo en que nos expresamos y vivimos.
13ª.-El límite de nuestro crecimiento, desarrollo, creatividad y evolución es el infinito.
14ª.- Hemos nacido del Uno, en ese sentido somos "chispas del Uno o chispas divinas", Pero nadie              ha salido, ni se encuentra (no es posible) "fuera" del Uno.
15ª. La muerte es una gran mentira, porque nadie muere, porque no somos nuestro cuerpo. Al soltar           el cuerpo nos vemos enseguida libres, mejor que nunca, llenos de pura vida. Y la vida continúa,           porque nuestra alma, lo que somos, es inmortal, y nuestro Camino Infinito.
16ª.- Nuestra esencia es gozo-felicidad-amor, inteligencia-sabiduría, energía-fuerza-poder que son             las cualidades reales de nuestro ser: la Conciencia que somos. Vivirlo es el argumento que                 llena  de contenido a nuestro propósito como seres encarnados. Y eso es el verdadero sentido de         nuestra existencia.
17ª.- Este es el Camino hacia nuestro Despertar: el rostro interno de la verdadera espiritualidad. El             significado de toda iluminación.
18ª.- Cree en tu intuición, sigue siempre a tu corazón. Sean estos tus verdaderos y definitivos                      maestros, la verdadera piedra de toque para saber cual es la verdad, la única digna de ser                      considerada: la Verdad en Ti.

       Con mis mejores deseos para todos.

domingo, 14 de abril de 2019

“Aquí estoy porque he venido”. Comprendiendo nuestra vida presente a la luz del hilo conductor que une, y sin necesidad de forzar nada, vida actual con vida(s) pasada(s).


Cuando me paro, y miro con atención lo vivido, veo el río de vida por el que todo ha ido transcurriendo, entonces descubro algo que va tomando forma, como si fuese el sustrato anterior del que todo hubiese salido, con imágenes que se desfiguran, que se me muestran huidizas, esquivas, de tal modo que no consigo detenerlas ni atraparlas, son como destellos de mí mismo, parte de mi memoria olvidada, susurros de mi eternidad, pero a los que no quiero cogerme demasiado, tal vez por el miedo que tengo de que sean un constructo mental, una suposición, imaginaciones mías, sólo eso, y fruto en cualquier caso de pensamientos e ideas que sobre mi he hecho. No, no quiero elaborar falsas historias sobre un pasado anterior de  mi existencia, cierto, aunque eso no quita veracidad, no la pude quitar al hecho de que cierta clase de sensaciones y representaciones, visiones entrecortadas,  acompañadas de tendencias, hábitos, líneas de actuación, incluso oficios y tipos de dedicación, además del modo en que lo viví todo ello, tanto a nivel psicológico, como social y hasta religioso, se me vengan casi sin querer a la mente. Y esto, que para mí sí tiene ciertos rasgos de veracidad, no lo puedo despreciar sin más, menos aún cuando me ayuda, sin que yo lo pretenda y hasta de forma natural, como así sucede, a comprender la raíz, el arranque, el modo, el cómo y por qué desde niño y contando con todas mis circunstancias familiares, sociales, económicas, etc…fui viviendo, orientando, buscando y hacia donde el objetivo y el propósito real de mi vida, conformando todo el amplio y complejo tapiz de mi existencia.
Sucede, que al contemplar fragmentos de mi vida con el interés de comprenderlos, la visión se alarga y ella misma va incluyendo sucesos y fragmentos anteriores unidos unos a otros, y así cada vez más, de forma que la visión te va retrotrayiendo hacia atrás, uniendo efectos y causas, mitad por razones kármicas, y mitad por pura coherencia lógica, y es así como afloran, emergen y sin forzar nada se me muestran perfiles que, cada vez con mayor nitidez, encajarían, de hecho encajan como anillo al dedo, entre lo que bien podrían ser  mis ascendientes, los de la anterior vida con esta, haciendo válida así la clásica frase zarzuelera, tan expresiva como significativa, del “aquí estoy porque he venido”.
Tengo la sensación, válida evidentemente para mi, al menos mientras no me demuestre lo contrario, y para lo que estoy siempre abierto, de que no debo de ir muy desencaminado en mis apreciaciones, al menos si no en lo anecdótico, que eso hasta lo podría considerar secundario, de hecho así lo tomo, sí en lo sustancial. Porque lo que hace que tenga una certeza, relativa al menos, de lo que digo, no diré, por lo tanto, que absoluta, es el haber visto, pues realmente se ve, cómo se ha ido formando, y naciendo más bien, el hilo conductor, piedra sobre piedra, en series muchas veces repetidas de decisión, acción, resultado, comprensión, superación, y dentro de un enlazado perfecto de hechos, personas y circunstancias que se van concatenando e interrelacionadas todas ellas entre sí, en esta presente vida, a la que sí puedo con detenimiento, y sin necesidad de elucubrar, ni de fantasear, simplemente constatando, valorando y sopesando, descubrir en su lógico desarrollo, como desplegándose, un guión inmensamente coherente, con sus claros mecanismos evolutivos en una dinámica general con sentido. Y ello se puede ver, no sólo a un nivel externo, que también , en lo que de hecho es más que nada escenario, medio e instrumento para nuestra alma, sino sobre todo en lo que esta, en él, ha ido experimentando, aprendiendo y desarrollando a todas luces siguiendo un fin, con significado y sentido internos. Pues bien, es esto último precisamente lo que me ha llevado, nos lleva, de algún modo a un ver o entrever, presentir y sentir movimientos, escenas y personajes que anteceden a los que en esta vida se dan.
Recalcando, que cuando digo ver quiero decir percibir sin necesidad de videncias especiales o de facultades paranormales, las cuales yo en principio no tengo; a no ser, y esto para mí no es algo irrelevante ni a obviar a la ligera, que justamente ese hecho mismo de mirar y mirar, con ganas evidentemente de ver, conocer y comprender,  ahondando en las aristas, relieves, repliegues y arrugas de lo observado, nos esté abriendo, nos abre como yo así lo creo y constato, cada vez con mayor evidencia y convencimiento, una ventana sutil, o, mejor, una ampliación del segmento de lo que nuestra visión abarca, trayendo de este modo a nuestra conciencia, no de forma inmediata pero sí lenta y progresivamente,  realidades que habiéndose vividas y siendo propias de nuestra pasada o pasadas existencias ahora  podemos ver cómo se precipitan, tal como si fueran olas -antecedentes lo son-, sobre la extensa “playa” que forman el  argumento, temas, anhelos, alegrías y sufrimientos, motivaciones, rechazos y atracciones, de esta vida actual, dando así continuidad lógica y natural al movimiento global de la Vida, de nuestra vida, dentro de la cual se engarzan, como si fueran perlas de un collar, unas y otras, las de “entonces” y las de ahora. De tal modo, que, ahora, muchas de las cosas que quedaron pendientes, inacabadas, descompensadas por la fuerza, el error tal vez, la ceguera y la dualidad del ego, puedan ser, en nueva y querida oportunidad, solucionadas, sanadas, liquidadas, integradas y trascendidas, o también para que contemplándolas en su trasluz y en el corazón de ellas podamos sentir ese rescoldo o fuego incipiente que nos trajo finalmente a asumir el propósito maravilloso de nuevas metas por alcanzar, así como esa misión nuestra, la más importante de cada uno, que como almas tenemos, de despertar a nuestro verdadero ser, a la luz y el amor que somos, para desde allí desarrollar y realizar plasmándolo en infinidad de formas, mundos y circunstancias su inabarcable potencial.



jueves, 4 de abril de 2019

Dichoso anhelo que inflama nuestro corazón


Extranjeros en la Tierra, vacíos de nosotros mismos, huérfanos de nuestra identidad real, ¡cuántas veces nos hemos sentido así!, y ¿qué, sino eso nos ha convertido en sedientos, insaciables buscadores? Buscadores sí, de algo presentido, de un Poder y una Fuerza que, no por desconocidos en su rostro, dejamos de experimentar y sentir, pues son ellos los que nos llevan, los que nos absorben y arrastran. Lo sabemos, lo sabemos con una extraña certeza, porque el anhelo profundo que hay en nuestros corazones, no obstante su vaguedad sutil, lleva la impronta inconfundible para el alma de su Sonora Huella. Y, ¡cómo se siente el rumor de Lo Buscado!

Mientras tanto, desasosiego, y, cómo no nostalgia más que tristeza, pero, en cualquier caso, sufrimiento es lo que el alma experimenta por el “doloroso clamor” aún sin respuesta por lo que todo aquello significa (la Plenitud soñada).  Vivir así es el pago por el descenso a la Tierra, por el olvido y la pérdida, aunque también por paradójico que resulte es el signo inequívoco de nuestra inconfundible Grandeza, que no se conforma con la beatitud inconsciente ni con la felicidad sin nombre (la que de una existencia sin un Yo Soy).

Por fortuna, en este Ahora de nuestro vivir, ya el peso del tiempo y de la historia se ha acumulado sobradamente en nuestra vieja memoria, y los infinitos rostros de sus incontables personajes recorriendo capas y capas de experiencias nos muestran, inconfundible, el agotamiento de sus superficiales, aunque necesarias, andanzas, y  cuyo resultado final nos ha empujado a un desierto de sequedad que ya ningún nuevo esfuerzo, ni lucha, ni aventura mental o física, pueden revivir, pues agotados, exhaustos, están todos nuestros recursos.

Y, ahora, sólo nos cabe esperar, esperar la Gracia, algo no “nuestro”, algo que sólo nos puede sorprender “desde arriba” y una vez que nos hemos adentrado, abierto, a y por los caminos del ser. Así pues, como aquellas “vírgenes prudentes” (símbolo del vaciamiento) nos asomamos al alba de este Nuevo Día que con su suave cercanía nos alumbra y acaricia, así, dejando en nuestra frente su  suave e inconfundible luz dorada; Tenemos la lámpara de nuestro corazón encendida, estamos preparados y alerta, pues…, ¡ay!, que ya llega el Esposo, ¡ay!, que ya asoma, ¿o es que no oís sus pasos?, escuchad, mirad, que ya está ahí,..,que ya viene...Y nuestra alma se engranda y se engranda, el Infinito nos abraza.



viernes, 22 de marzo de 2019

De la oscuridad a la luz y al despertar (O la salida de la densidad de la muerte y la materia)


En principio, el Todo Uno, el Eterno Ahora, Lo Que Es, inmanifiesto en su calma e inamovible esencia, aunque simultaneamente manifestación, como existencia de la totalidad de sí; extraña paradoja esta, sólo asimilable en Aquello que, Siendo Todo Absoluto, a la vez es Vacío, pura Nada, puesto que ningún “algo” contiene lo que sólo como Absoluto se concibe.  

Pero, no hay duda, es cierto que desde una superpuesta perspectiva de sí, ese Todo, el Inmovil, el que no puede ir a sitio ni momento alguno por ser y estar en todos a la vez, sí que puede ser visto y experimentado, nueva paradoja, como un Algo fuera de sí. Y a ese fuera de sí es a lo que le llamamos “creación”. Creación desde lo que se es, única materia prima original –no hay otra- su Ser: Amor, Inteligencia y Potencia, o Voluntad, Luz y Acción. Espíritu densificado eso también es creación.

Dicho de otro modo: antes de que nada fuera, Dios en cuanto inmanifiesto “duerme”, o sea, es como Océano de Eternidad en Calma, “apacible nada”, pero en cambio, en cuanto olas en movimiento es manifestación, y eso para lo que es Sabiduría y Amor sin fin significa Idea, Pensamiento, es decir: Plan, del que su primer gesto hacia fuera es la Materia, forma o expresión condensada de lo que Es. No podía ser de otro modo lo creado más que el Ser del Uno expresado, manifiesto, extrovertido, expuesto, y por ser Uno universificado, esto es, como Universo.

El modo, el cómo y hacia donde lo determina el “Plan”, que por la inteligencia que lo anima es Intencional. Hay un punto de partida, unos pasos y un despliegue. Para empezar, aparentemente y de salida, siempre en apariencia, sin amor, sin inteligencia, sin energía, en lo que es la no-luz más absoluta, la nada del ser, o sea, la Noche del Alma-Dios convertida en oscura (nuevamente en apariencia) materia, la vida silenciada, absolutamente dormida, salvos pequeños gestos de energía y ocultas formas, pero cubiertas por un manto negro de inconsciencia. Realmente todo como juego, un como sí, aunque visto desde el fuera del Inmanifiesto absolutamente real y verdadero. Inicial densidad absoluta, pues, de lo que es Luz Absoluta. Y el Plan se pone a funcionar.

Su guión y perfil lo percibimos: es el de un balanceo cósmico y a la vez, en ciertos tramos posteriormente emergentes, el del ser humano, también individual, en lo que es un ir de la nada al ser, de la muerte a la inmortalidad, de la tosca e inerte insignificancia a la Inmensidad, de la Tristeza sin sentido, al Puro Gozo y a la Risa en la plenitud de lo que es Felicidad-Amor.

Con un detalle crucial, se trata de un eje que todo lo vertebra: hay siempre un Testigo, una Presencia, el Ojo sin intervenir, siguiendo todo el desarrollo de la divina obra. Testigo, que es Conciencia Una, dosificando calculadamente, ser a ser, su participación en la trama, siendo ella el Gran Maestro, la que concentra en sí el Plan, la Obra, los Personajes y la Acción. En donde encontramos, primero caída, pérdida, “muerte” en un escenario inicial sin nombre, en el que la nada aún existiendo vive, sólo como “naturaleza muerta”, por doquier, experiencia material que pasado el tiempo ya no soporta desde dentro de sí su nadeidad tan grande, en la que un “aburrimiento a la deriva y sin límites”, de una cárcel a otra oscura, parece serlo todo. Y entonces la materia clama, en un clamor que nace desde su profunda alma, y llama sin nombrarla a la misma Vida, la que se transformó como dimensión de sí en materia.

Y, entonces, desde dentro mismo de la escena, la Vida Una, como gesto consustancial de la Conciencia, siempre vigilante y atenta a la oportunidad del momento, contando con una materia que ya en su materialidad estaba realizada y evolucionada, va a su rescate, para hacerla vivificar a través de expresiones que habían de surgir desde dentro de su materialidad, sin cortes.

Es el segundo movimiento del Plan, que implica junto a más vida (multiplicación creativa en infinitas variedades: plantas, animales) brotes germinales de inteligencia-conciencia y de voluntad-intencionalidad más claras, en un paulatino y sentido gozo de ser, pero esta vez como “seres vivos”. Aunque la densidad todavía se arrastre y cada paso anterior aún presentes en los nuevos continúen condicionando y pesando. Y así, mientras la obra dure en esta evolución conciencial e imparable en marcha.

No hemos de olvidar, no obstante, si de verdad queremos comprender los esfuerzos vacilantes, las luchas dolorosas y los aparentes “fracasos” de esta evolución y crecimiento, algo muy importante: que si se evoluciona, es  porque la involución aún existe; lógica incuestionable, cuando se conoce y comprende que toda esta Historia partió de un olvido de Lo que Se Es en el que nosotros como focos de conciencia quisimos participar, para regresar después, paso a paso, tramo a tramo a nuestra Luz inicial, en la Plena y dichosa conciencia de Ser.

Mientras tanto la inercia de la involución nos acompaña, fruto que como herencia queda, tal y como hemos dicho, del descenso al no-ser, lastre que frena y hace que se resista el movimiento ascendente hacia el Ser. De ahí el aliciente del juego y la raíz de la dualidad siempre presente, en la que Amor y Muerte se disputarán ya hasta el fin de la Obra, escena, propósito y  protagonismo.

Y en ese contexto, con esos presupuestos, un nuevo movimiento impactante de la Vida se abre paso, se trata de un brote espectacular y genuino en la rama del despliegue evolutivo de la conciencia: pues, por primera vez “Dios” se decide de nuevo a ser “Dios”, pero ahora ya de forma activa y consciente. Surge entonces la conciencia humana, focalizada aún en un yo empequeñecido, el cual, sin saberlo, decide, magno atrevimiento, asumir la descomunal tarea de vencer a Tánatos. David frente a Goliat, y la leyenda del rey Arturo prefiguradas. El ser humano-Teseo saliendo del laberinto para librarse al fin del minotauro de la ignorancia y del olvido.

Este será su principal guión, y nuestro papel en él la interpretación de un dios travestido de no-dios que ha de luchar contra la sombra de sí, que él mismo, ignorante de ser Luz-Sol, creó. Y mientras tanto, unas veces se llorará la pena de sentirse y creerse sombra, mientras que en otras se disfrutará la alegría de verse como dios. Una de cal y otra de arena. He aquí el sino de la evolución ascendente que sólo se conjura, “caída del caballo tras caída del caballo”, o lo que es lo mismo: despertar a despertar, y así, hasta desvelar definitivamente, tras romper el mito de la muerte, a nuestra identidad inmortal, o lo que es lo mismo, a nuestra divinidad. En un Alba que sus primeros rayos anuncian.

jueves, 7 de marzo de 2019

El sentido de lo que vivimos a la luz de las decisiones que tomamos al nacer.


¿Por qué vivimos cada cual lo que vivimos y en nuestro particular camino?, ¿no es extraño el modo tan diverso en que se reparten los papeles del vivir? De entrada, y a juzgar por lo que se ve en ellos, diríase que el Universo, la Vida o, llamémosle si queremos, simplemente Dios, es como menos injusto, caprichoso para ser suaves, y en el peor de los casos, pues los hay extremadamente complejos y dolorosos, hasta perverso, o al menos así lo parece.
Observamos a unos, que se ven muy privilegiados, con vidas confortables a otros, o naturalmente llevaderas, lo que ya es mucho si se compara con quienes se encuentran en las antípodas de todos ellos. ¿Qué misterio esconde esta diversidad?, ¿es un asunto de méritos, de inteligencia quizás, esfuerzo, bondad, maldad, casualidad, o de suerte…,por qué?,¿existe acaso, una lógica que a nuestra razón se escapa y que por eso no la vemos, un sentido oculto?, ¿ y, si tenemos que concluir con que todo se basa en la pura fatalidad, alguna clase de determinismo o simplemente un extraño e indescriptible absurdo?
Si se mira con detalle y profundidad una vida veremos que no es tan difícil descubrir en ella un hilo digamos que coherente, en torno al cual se desenvuelven y extienden actos, circunstancias y personajes que la refuerzan: ¡hay un guión!, pero detrás, muy detrás de lo que se muestra. Y al contemplarlo, detenidamente encontramos una flecha con significado que nos muestra desde donde viene y hacia donde se dirige, es decir, se evidencia con relativa claridad cierto encaje de todo, dificultades, condiciones, padres y un largo etc.
Pero esto no se ve a simple vista ni con una mirada superficial; para verlo, es preciso mirar con minuciosidad y ganas de ver, de comprender, huyendo, cómo no, de los planteamientos mecanicistas que desde el mundo del ego tenemos y hacemos sobre cómo deben de ser y son las cosas, o que juzga a las personas según sus apariencias y papeles. También hay que soltar el impulso casi instintivo de quedarnos con la interpretación simple o exclusiva de que para todo lo que nos sucede hay unos culpables fuera de nosotros a los que responsabilizar. Lo cierto es, que el guión se escribió incluso mucho antes de nacer y nosotros lo “redactamos”.
No se puede negar la existencia de aquellos que interpretan los peores papeles que tanto daño producen, están ahí, se pueden muchas veces hasta señalar, pero eso no significa que nos tenemos que quedar con esa visión materialista  de la vida según la cual las condiciones externas que unos u otros imponen es la que da el sentido y la interpretación real de lo que experimentamos y vivimos. El ignorante o el materialista no ve que todos somos cómplices, partes entrelazadas de una misma función, y que esta va más allá de lo que en apariencia representa, pues, a través de ella, sirviéndose de ella, el alma, nuestra alma, todas las almas aquí encarnadas están creciendo y, más aún, evolucionando, despertando y realizando decisiones profundas muy grandes, como la de encontrarse con su verdadero ser verdadero, su Yo superior.
Desde esta perspectiva, digamos que espiritual, la escasez, la abundancia, las limitaciones, las facilidades, las ausencias o presencias, los problemas y sufrimientos, todo, recobra pleno sentido y significado, pues es lo que previamente e incardinándonos en este complejo “teatro” decidimos experimentar y vivir en la Tierra. Es, por lo tanto, nuestra alma la que así lo quiso y decidió, para experimentar, desarrollar, realizar, crear y aprender, también, desde luego, para ayudar a otros en la misma tarea.
Las razones profundas que responden, pues, a todas las preguntas que nos hacíamos al principio, las encontraremos sólo si se tiene en cuenta el propósito y recorrido vital de cada alma, no al margen. Lo que no significa que nos tengamos que cruzar de brazos resignándonos ante el sufrimiento humano y sus causas externas, ante las que habrá que hacer lo que cada cual considere más adecuado, eficaz y justo. Pero, obviamente, todo esto sólo se puede ver, encajar, entender, afrontar y solucionar de manera integral, que es la mejor forma de resolver las cosas, cuando esta vida, nuestras vidas, las terrestres, son contempladas e interpretadas no sólo con los datos y elementos circunstanciales que ella superficialmente nos da, sino con la perspectiva y el encuadre que la voluntad de nuestras almas, su camino, coherencia y propósito, desde la vida celeste, o sea, antes de nacer, bajo nuestra responsabilidad asumimos y tomamos un maravilloso día.