miércoles, 4 de enero de 2017

TODO ESTÁ CONECTADO E INTERRRELACIONADO


La realidad es Una y nada hay fuera de ella. Todo es Lo Real. Dios es Eso.
Y Ello, lo que es, es pura Vida, la Vida siendo en infinitas formas, planos y vibraciones
Que se agrupan en mundos y universos inimaginables, que van de los más densos
A otros que son inmensamente sutiles. Todos ellos habitados por seres vivos,
Por almas y espíritus de menor a mayor grado de evolución según su conciencia.
Ninguna manifestación de la realidad es independiente de las demás
Y todas se hallan interconectadas a través de su esencia no fragmentada y espiritual.

Por esa razón todas las conciencias reciben y captan las conciencias de todo lo demás,
Otra cosa es que nos demos cuenta o no, dadas las innumerables interferencias
Físicas, sensoriales, emocionales, mentales y de atención que las cortocircuitan.
Seres más sensitivos, con ciertas facultades más despiertas e intuitivamente avanzadas
Son testigos de todo ello. Lo niegan quienes sólo se basan en datos físicos y racionales.
Nuestro cuerpo forma una unidad con el cuerpo de la tierra y del universo,
De todos los universos materiales. Y lo mismo ocurre con nuestra dimensión espiritual
Que nos une con todas las bandas y niveles del espíritu uno.
En ese sentido, nada nos es ajeno y nuestro crecimiento como nuestro despertar
Repercute en las condiciones que harán crecer y despertar a otros seres. Y viceversa.

El aislamiento como la soledad son ambos una quimera y una irrealidad
Compatible con la individualidad y el proceso “autónomo” de los seres individuales,
En más medida de los que se hallan en los estadios superiores de la evolución.
Nuestro pensar, sentir, concienciar y actuar eleva o baja el nivel vibratorio
De la humanidad y, sobre todo, de quienes más estrechamente se relacionan con ella.

De ahí la responsabilidad, por su repercusión e influencia, de toda vida consciente. 

SER UNO MISMO. ASUMIR EL PODER DEL YO SOY.


Existe una forma de poder que pretende la reivindicación de lo propio
Como opuesto o contrario a las pretensiones egóicas o no de los demás.
Es un poder que retrotrae a los instintos menos evolucionados y más primitivos.
No favorece al propio crecimiento y desarrollo ni al de los demás, al contrario.
Pretende de los otros la sumisión, bienes materiales y dependencia física o psicológica.
A la larga o antes, sólo produce problemas, dificultades, enfrentamiento y dolor.

Hay un poder, en cambio, que todo estamos llamados a asumir,
El cual nace y es fruto del reconocimiento de los propios valores y cualidades,
Así como del propósito y tarea que uno siente que tiene que desarrollar y cumplir.
Reconocer el propio poder, que nos cualifica para expresar en el mundo
Todo lo que emana de nuestro crecimiento evolutivo y que favorece al de los demás,
Forma parte de los despertares del alma a su propio autorreconocimiento,
A su realización, y a su misión en la presente encarnación.
Ese poder personal que uno alcanza a ver en sí mismo complementa y da sentido
A las preguntas de para qué he nacido y qué me pide la vida que materialice o haga.

El poder personal positivo nace del ser del alma que tiende a expresarse en el mundo
A través de y en cada cual, bajo formas únicas, genuinas y concretas. Su plan como alma.
Cuando uno conecta con su ser y con el propósito de su ser espiritual,
Asumiendo la tarea de llevarlo a cabo, está abriéndose a su poder personal
Y cumpliendo el principal objetivo de su existencia, lo que le trajo a nacer.
La afirmación del Yo Soy que a través de ello uno hace de forma integral
Nos afinca y alinea con la Vida creativa expandiéndose y vivificando.

Asumiendo el Poder de Dios en mí, mi acción sólo puede ser un bien para los demás.

martes, 3 de enero de 2017

YO SOY DIOS, TÚ ERES DIOS, TODOS SOMOS DIOS.


Esta, que es la mayor y más exacta  de las verdades es la más reprimida de todas,
También es la más temida y, cómo no, perseguida o denostada en boca de alguien.
A Jesús lo mataron, se dice, por atreverse a afirmar su divinidad.
Yo soy Dios, dijo de sí mismo. El Hijo de Dios en exclusiva, reseñan los cristianos.
Lo que se recuerda poco es que el repetía que nosotros como él en todo.
La única diferencia es que él lo comprendió hasta el fondo, y lo experimentó.
Ese es el camino y la meta que propuso a quienes quisieran, de algún modo, seguirle.

Y esto lo es todo. Esa es nuestra verdad. No hay más que Dios. Yo soy Dios.
Por lo tanto, ningún otro falso Dios, ni ningún becerro de oro al que adorar.
Falso dios es la personalidad, el ego, los personajes, la visión dual y fragmentada,
La separatividad en que creemos movernos, el materialismo excluyente
Que niega la realidad del Espíritu, de la Conciencia, el alma o el ser.
Yo Soy Dios. ¡Pero si no soy nada fuera de eso!, no como afirmación idiota del ego,
Ni como medalla excluyente que se coloca una mente que alucina, no, eso no.
Yo soy Dios, porque esa es mi esencia y mi naturaleza, mi seidad.
Más aún: Dios sólo es real en la medida en que Yo Soy y todos Somos. Eso es Dios.
Todos somos el Ser de Dios mostrándose y manifestándose en infinidad de formas.

Quien despierta a su Yo Soy Dios, despierta al reconocimiento en él
Del Amor, el Gozo, el Poder, la Energía, la Sabiduría y la Inteligencia
Del Dios Uno, sin segundo, en él. Dios en mí como yo, hemos dicho aquí varias veces.
La vía del despertar a la divinidad, nos eleva y transforma, nos da la verdadera libertad
Y nos convierte en los herederos reales del potencial infinito de Dios.

Quien ve la divinidad en él la ve en todo y en todos. Yo Soy Dios, tú eres Dios.

TODOS VIVIMOS AQUELLO QUE HEMOS DECIDIDO VIVIR.

No existe persona que esté viviendo fuera de su tiempo, circunstancia y espacio,
Ni experiencia carente de significado o sentido para quien la vive. Aunque lo ignore.
Todo sucede en el momento, la forma y manifestación perfecta que uno necesita.
Nada de cuanto se experimenta sobra, aunque siempre haya otras alternativas.
La casualidad no existe en una realidad que se sustenta sobre la sabiduría y el amor.
Sobre todo lo anterior pivota y se realiza el plan y el propósito de cada alma.
Pensar o creer de alguien, que es o que vive siendo víctima de la injusticia del mundo,
De la maldad ajena, de cierto tipo de fatalidad o, por el contrario,
Como bendecido por alguna diosa fortuna que actúa de forma indiscriminada y parcial,
Favoreciendo a unos con toda clase de bienes que a otros niega caprichosamente,
Significa ignorar el sentido profundo, inteligente, y dinámico de cada existencia.

El respeto y la compasión que uno pueda sentir por quien sufre o vive en la desgracia,
No excluye el reconocimiento de que todos vivimos aquello que necesitamos
Para crecer, evolucionar y despertar como almas al ser divino que somos.
Esto no puede ser comprendido por quien ve al ser humano como una máquina
O como el producto de fuerzas ciegas de las cuales somos fatalmente víctimas.
Lo cierto, es que nadie puede suplantar, sustituir o evitar la experiencia
Que cada cual tenemos que vivir como parte de un proceso individual y único.

Esta óptica dignifica y eleva toda existencia, así como anula el valor de nuestros juicios;
Pues no es el papel, la interpretación o el personaje que cada uno pone en escena
Lo que nos define, sino el nivel real de nuestra alma, su evolución y conciencia,
Así como lo que contribuye al crecimiento y despertar de los demás.

No obstante, nuestro ser está más allá de cualquier calificación. Somos Luz Radiante. 

SEXUALIDAD INTEGRAL SAGRADA.


Todas las cosas que hacemos y vivimos son un reflejo de nuestro momento conciencial.
La vida se puede vivir de forma completa, es decir global o parcial e incompleta,
En el primer caso experimentamos una sexualidad integral en la unidad de nuestro ser,
Mientras que, en el segundo de los casos, la sexualidad se vive fragmentada, separada.
La sexualidad que se vive de forma integral acoge todas las formas de expresión del ser,
Sin rechazar, menospreciar o marginar ninguna de sus bandas,
Desde su dimensión física a las zonas y espacios más elevados y trascendentes.
Lo fundamental siempre es lograr la unidad armoniosa y gozosa en la experiencia,
Sabiendo que esa unidad es la que la sacraliza y eleva en todos sus niveles.

Entonces se vive el cuerpo, la mente, las emociones y sentir sexuados,
En la forma creativa y genuina que en cada cual adopte. El amor todo lo hace bueno.
Completada la fase, nos abrimos al nivel del alma, ahora de forma más consciente
Y en silencio, y continuamos la relación, pero en otro plano, no menos real o quizás más.
Cada uno ahora se experimenta a sí mismo y al otro como almas. Experiencia preciosa.
Pero tampoco nos quedamos ahí, pues seguidamente nos elevamos hasta nuestro ser,
Y nos situamos en el plano superior, de pura luz, de pura conciencia, de puro amor.
Ahora ya lo que se vive es la unidad, no hay dos, sólo uno. Experiencia sublime.

Cada uno de esos momentos hay que vivirlos con el tiempo que nuestra intuición señale,
Sabiendo que sólo se requiere nuestra apertura, entrega amorosa y estar presentes.
Vivida así, la sexualidad, además de ser juego, diversión, alegría y placer,
Toda ella se convierte en un acto meditativo y sagrado, integral y completo.
Lo que deja después es sensación de expansión, gozo y plenitud,

Además de esa experiencia luminosa que sólo la unidad vivida nos aporta.

AHORA, SIEMPRE: ¿DONDE ESTÁ TU SER?


Hay una imagen muy gráfica y clara que nos ilustrará lo que vamos a decir.
Estamos hablando de esa pequeña piedrecita que se encuentra arriba en lo más alto,
Y justo al borde, de una montaña repleta, absolutamente cubierta de nieve.
El fuerte viento la arrastra y empieza a caer rodando y rodando, sin parar, por la ladera.
Mientras esto ocurre la pequeña piedra va quedando envuelta capa a capa por la nieve
Hasta desaparecer en el interior de una inmensa bola. Ahora nadie la puede reconocer.

Paralelamente. Vemos y sentimos en nuestra vida, suceso tras suceso, golpe tras golpe
Y acontecer tras acontecer, el impacto que todo ello deja en nuestra alma,
Su presión nos convierte en sujetos emocional, mental y físicamente transformados,
Alejados, demasiadas veces, de aquella alegría natural, esencial y vital
Que irradiaba pletóricamente aquel niño o niña que fuimos y que ya olvidamos.
Estamos hablando, pues, de esa “pequeña piedrecita”, la de nuestra realidad esencial
Que quedó perdida, suplantada y también machacada en mitad de tanta peripecia.

Cuando esto ocurre y la añoranza o incluso la angustia aprietan, como suele suceder,
Entonces, como siempre, cabe la posibilidad de pararnos y de reaccionar
Dejando que surja la gran pregunta: ahora, en medio de todo esto, ¿dónde está mi ser?
Y si la búsqueda es real, veremos deshacerse ante nosotros las capas que, como la nieve,
Ocultaron y alejaron de nuestra conciencia ese fondo de luz y de gozo, de amor y poder
Que nunca jamás dejamos de ser, en mitad incluso de los peores momentos.

No siempre es fácil reconocer esto, y cada uno hace lo que puede, pero la verdad es esa:
Que por muchas capas de dolor o de sufrimiento que cubran nuestra visión y sentir,

Nuestro ser radiante jamás se alejó de nosotros. Ahí está, en nuestro corazón, esperando.

lunes, 2 de enero de 2017

LA PURA CONCIENCIA DE SER, LA VENTANA SIN MARCO.


La vida sale y viene sola, ¿no la has visto cómo aaprece y pasa delante de ti?
Y, ¿no te has dado cuenta aún de que fluye y fluye constantemente?,
¿Quién puede hacer algo, para que se pare ni tan siquiera un pequeño instante?
En ese movimiento constatamos que unas cosas acaban y otras empiezan, cíclicamente,
De ese extraño modo se nos viene todo encima, para finalmente desaparecer:
Lo agradable, lo incómodo, aquello que es placentero así como lo que no lo es.
Y, mientras tanto, luchamos, nos esforzamos, actuamos, pensamos,
Intentamos controlar, crear cosas y situaciones, hacemos infinidad de cosas
De todas las cuales nos sentimos y creemos ser sus protagonistas o autores reales.
¿Pero eso es realmente así tal como lo interpretamos con nuestra mente y sentidos?
¿No da la impresión de que todo surge sólo, incluso nuestro hacer o no hacer?
¿Hay que fijarse mucho para verlo, para que no nos pase desapercibido?
¿De dónde surge todo eso, todo el desplegarse ininterrunpido de la existencia?

Entonces, nosotros, ¿acaso no somos de verdad los testigos de toda esa escena
Que se presenta sorprendiéndonos, en un número indefinido de imprevistas secuencias?
¿Quién está observando todo como si se tratara de un espectador impasible y fiel?
¿Y quién es ese espectador, quién es ese ojo que todo lo ve y a lo que nada se le escapa?
Ese mirar detrás del que está mirando, ¿No es acaso una ventana abierta al infinito?
¿Y no es ese infinito el Ojo, el Observador y El que mira?
En tal caso, ¿quién eres tú en toda esta historia? y ¿dónde te encuentras?
¿No eres la conciencia dentro de la cual todo nace, todo es y se contiene?
¿No te reconoces en ella? ¿Qué queda de ti cuando todo lo que no eres desaparece?


Eres el Ojo del Yo, la ventana sin marco, el Infinito viendo, la pura conciencia de ser.