viernes, 6 de enero de 2017

REGRESAR MÁS Y MÁS AL NÚCLEO DE NUESTRA ALMA

Alejados de nuestra alma y desconectados de nuestro ser
Nos convertimos en meros consumidores de existencia,
Sujetos pasivos de acciones y reacciones de los que desconocemos
Tanto su verdadera causa como su significado y sentido.
En tal caso, la vida resulta ser un simple escenario de personajes sin verdadero arraigo
Que fijan toda su valía y poder en lo que su representación aporta y sirve
Para la defensa de intereses egoístas y de reforzamiento del establisment asumido,
Aunque todo eso se vista con ropajes de honorabilidad, moral, corrección, bondad, etc.
Entonces, y a falta de un enganche experiencial con un Fondo, Fuente u Origen
Con el que sentirnos conectados, comprendidos y orientados,
Nos entregamos a la seguridad que creencias, religiones y dogmas nos aportan,
Y hasta los materialistas les sirven a algunos con tal de aferrarse a algo.

Lo que nosotros aportamos es la necesidad del sentir directo, de la propia experiencia
Que es la que nos pone en contacto con Aquello Que Es  y que somos.
La intuición desarrollada es el camino que nos lleva sin intermediarios allí,
Así como la visión interior que surge como resultado de la interiorización.
Es así como la realidad de nuestra alma, de ser creencia pasa a ser experiencia,
Del mismo modo que nuestro ser superior se hace presente de forma conciencial.
Como consecuencia: alma y ser, de ocupar en nuestra vida el plano
De “lo espiritual allí”, pasan a ser, la identidad del Yo Soy aquí, en mí.

Todo lo que antes era llenado por nuestro ego cuerpo-mente-mundo, ahora se desplaza
Y su relevancia es sustituida por el refulgir y el brillo de la conciencia de ser

En el corazón de nuestra alma y en el espacio sin límites de nuestra realidad.

LA SOLEDAD, ESE RECURSO PRECIOSO CONTRA EL SUFRIMIENTO.

Eso que llamamos y que, de hecho es, nuestro mundo, el pensado y experimentado,
El que nos llega y creamos, del que huimos o al que deseamos, amamos u odiamos,
Ese mundo, sin darnos cuenta, nos va absorbiendo y chupando la identidad
Al volcar y proyectar nuestra atención y nuestra conciencia absolutamente sobre él.
El resultado es el que experimentamos tantas veces y de forma tan variada:
Miedos, obsesiones, inseguridades, dudas, enfados, celos, envidias, agresividad,
Y múltiples estados emocionales y mentales que sólo producen dolor y sufrimiento.

Entonces, ante todas esas adversidades, el recurso que más se utiliza es la huida,
Que, bajo muchas maneras distintas, pueda rebajar la incomodidad de cada situación.
De ese modo, la comida, el sexo, el trabajo, el poder, el victimismo, distracciones mil,
Así como proyectar fuera, contra los otros, lo que nos pasa,
Y un sinnúmero de variadas adicciones o formas compulsivas de vivir,
Se convierten en recursos que, lejos de solucionar las causas del sufrimiento,
Lo que hacen es alejarnos todavía más de nosotros y de la fuente real de solución.

La alternativa sanadora, la que nos va a aportar la paz que necesitamos,
No se halla en absoluto fuera de nosotros, sino que pasa por nuestro interior.
Y ahí nace la importancia de la soledad, de aprender a estar con nosotros mismos,
Desde donde sentir y observar todo sufrimiento que nos aborde, sea cual sea;
Y, de ese modo, dejándolo salir, a veces con la angustia que esto supone,
Vaciar poco a poco toda esa bolsa de películas, diálogos, emociones y sentimientos
Que coparon nuestra mente hasta convertirnos, también en todo eso, a nosotros mismos.
No hay duda: sólo en el silencio de la soledad y con la observación presente,

Nos podemos liberar de ello y sólo así reconectaremos con nuestra identidad real.

LA SOLEDAD CREATIVA, LUMINOSA Y NECESARIA.

La gente tiene miedo de la soledad, huye de ella cuando puede, porque no la soporta,
Y busca el contacto o la presencia de los demás continua y casi compulsivamente.
Se hace, a través del grupo, la pareja, la Iglesia, el club, la secta, el partido, la familia…
El solitario, entonces, es visto como alguien raro, antisocial, problemático o enfermo.
Los hay que entran en alguna de estas categorías, y así se debe de tener en cuenta.
Pero nosotros, hablamos aquí y ahora de otra soledad, la esencial, positiva y necesaria,
La que nos coloca ante nosotros mismos como individualidad central que somos
Y sin la cual no es posible ni el crecimiento, ni la evolución, ni el autoconocimiento,
Ni la conciencia de ser algo real, existente y focal o un centro de vida propia.

Aquella soledad pesada, sosa y doliente, la que afanosa y muchas veces neuróticamente
Nos impulsa a no perder el contacto, ni el aliento y la compañía de los demás,
Porque de lo contrario nos sentimos como pececitos ahogándose fuera del agua
Señala el grado de lejanía y desconocimiento que tenemos de nosotros mismos,
De nuestro ser real y de la presencia de nuestra realidad como seres espirituales.

Existe, pues, una soledad imprescindible y urgente, vivificadora, creativa y luminosa.
Se trata de una soledad que no aísla, que no separa ni fragmenta, que no es solitaria,
Ya que, en su lugar, lo que hace es conducirnos o situarnos en el centro de nuestro Yo,
En ese espacio interior desde el cual nos sentimos como un integrado y gozoso Yo Soy,
Además de un foco conciencial desde el que irradiar toda posibilidad de ser y de existir.
Allí se siente todo menos carencia, ausencias, necesidades, enganches o frustraciones,
Porque lo que se experimenta es plenitud de ser y verdadera unidad con todo.
Vivir esa soledad es la mejor condición y requisito para el encuentro con los demás

Y lograr así que las relaciones sean no egoístas sino de amor desinteresado y real. 

jueves, 5 de enero de 2017

HASTA QUE APARECE EL DIBUJO COMPLETO DE NUESTRA VIDA

La vida se va desplegando en medio de una Eternidad que también la somos,
Y en uno de esos movimientos que forman el inicio de cada existencia
El alma de unos y de otros se propone realizar el perfil de un dibujo o figura determinados.
Todas nuestras acciones consciente o inconscientemente nos conducen a él.
Con mayores o menores obstáculos, en circunstancias simples, complejas o dramáticas,
Dependiendo del trabajo que se tenga que hacer, nuestras resistencias  y evolución.
Eso hace que unas vidas resulten fáciles mientras que otras sean más tortuosas.

Mientras no descubrimos el sentido de todas nuestras experiencias y comprensiones
La existencia, más o menos placentera, agitada o tranquila, importante o anodina,
Nos puede resultar casual, fortuita, fatal, ininteligible y a veces hasta absurda.
Pero nada es así. Toda vida es completa en sí misma y construye un perfecto personaje
Que, junto con otros, da lugar a un inmenso tapiz inabarcable y maravilloso.
Cuando uno ve esto y lo comprende con los ojos del alma todo ya es más fácil,
Y, desde entonces, uno puede actuar consciente de su obrar y de lo que aporta,

Del mismo modo que, también, asume el significado de los demás personajes,
Debajo de todos los cuales sólo ve ya almas bellas y seres luminosos.

Al saber todo esto, no con la cabeza sino con el corazón el Amor se abre y expande,
La compasión se hace presente en nuestra mirada y en nuestro obrar,
Y, sin distinciones, se hace evidente que toda manifestación es sagrada
E igual de valiosa e importante como necesaria para que el Gran Tapiz se plasme.
Y se ve, de forma meridianamente clara, algo inmenso y trascendente:
Que yo soy porque tú eres y que más allá de mí mismo, como Cayetano Arroyo decía,

También soy Yo. Aquel que de verdad descubre esta verdad, ya ha despertado.

SÓLO HAY ESTE MOMENTO.

Sólo hay este momento, fuera de él no hay nada y en él existe todo.
Este momento único lo es todo. Presente, pasado, futuro, el espacio y más allá de ellos.
De este momento jamás salimos ni nunca llegamos a él. Lo somos.
Este momento es Dios, Lo Real existente, el Uno, el Ser sin segundo.
Y nosotros vivimos en él, olvidados y extraviados en sus pensamientos y divagaciones
Que como volutas de humo se mueven empujadas por vientos cambiantes,
Y por cuyo universo nos dejamos hipnotizar, sea por el placer o sea por el dolor.
Es así como nos volvemos ciegos para la Realidad de Lo Que Hay, del momento.
Ocurre, mientras nos dejamos llevar y arrastrar por manchas y sensaciones fatuas.

Este momento es el momento de Dios, es el momento en que la Vida que Es y somos
Sostiene sobre sus doradas manos tal o cual pequeño espectáculo que nos obnubila.
Este es el momento, por lo tanto, ideal para que abramos los ojos del alma
Y descubramos Esa Realidad que nos abraza y de la que de tan infinita que es
Es imposible que nos salgamos. La verdad es que somos uno con ella.
Por mucho ruido que exista, por grandes que sean los dramas o los castillos en el aire,
Pues eso es Lo Que Es y eso es lo que Somos.

Impedir que nada nos seduzca y engañe, esa es nuestra principal tarea.
Y abrir los ojos del alma como lámparas indomables de fuego, es nuestra obligación,
Hasta que quede en evidencia, y por fin del todo desvelada, la Pantalla de fondo,
Que como pasa en el cine, acoge y permite que sobre ella impacte, toda escena y acción.
Porque, este momento es el Todo Uno, en el que nuestro verdadero ser resplandece
Y nuestras almas danzan al son de la música de las estrellas. Espectáculo indescriptible

Que ningún pequeño juego de la vida debiera ocultar, deformar ni callar.

DE LA ESPERA A UN VIVIR ENTREGADOS AL AHORA


La espera, ese hacer depender nuestra felicidad y paz de un futuro que vendrá,
Y de unos resultados que, se supone, van a ser tan importantes como decisivos.
Esta actitud, explicable desde el punto de vista humano, que se alimenta de resultados,
De situaciones y circunstancias, de tal o cual logro alcanzado o consolidado
Lleva dentro el aguijón de una nueva desilusión a un plazo más o menos corto.
Porque todas las esperas, consistentes en confiar un vivir feliz a objetivos cambiantes
Cabalgan a lomos de caballos locos, de movimientos siempre inciertos y precarios.
Sin duda: todas las esperas se mueven en una cinta interminable de nuevas esperas
Y de mañanas, que sin nuevos mañanas de los que alimentarnos ofrecen insatisfacción.

Vivir el presente, respirando con él y a él entregados absolutamente,
Sin que lo experimentado nos atrape, eso sí que es vivir, aunque en eso nos vaya la vida.
No esperar nada más que lo que hay nos libera de infinitas angustias y tensiones,
Lo desdramatiza todo y hace que la existencia brille con una luz nueva y más intensa.
Ahora es todo el futuro, ahora es todo lo que cabe esperar, ahora es lo único que existe,
Un ahora que se hunde en la eternidad, y esa es su maravillosa y prometedora realidad,
Porque, aunque sea una paradoja, el ahora sí que nos trae todo lo más deseable,
Que es la paz, la alegría, el amor y todo aquello que únicamente la plenitud aporta.

Cada ahora viste su existencia de un modo distinto, y en esto consiste su juego,
Dentro del cual nos divertimos, aprendemos, maduramos, crecemos y evolucionamos.
Pero no es en el ropaje del ahora en donde encontramos la alegría de la existencia
Sino en la existencia misma dentro de la cual cada ahora nace, fluye y se extingue.
Es este existir conscientemente lo que culmina y supera todas las esperas,

Y donde el gozo de ser y sentirnos vivos abraza, sin límites, la felicidad entera.

miércoles, 4 de enero de 2017

DEL EXTRAVÍO DEL AFUERA AL HOGAR CALMO DE NUESTRO SER.


En la vorágine, el movimiento y el fragor de la vida parece que nos perdemos,
Hasta tal punto quedamos impregnados por la infinidad de sensaciones y mensajes,
Que sin parar nos van llegando, más aún si no tomamos cierta distancia y protección.
Algunas veces, la añoranza del silencio interior produce en nosotros hasta tristeza
Y una amargura que puede ser hasta insoportable. Que el mundo se pare, pensamos.
Pareciera que todo nuestro alrededor hubiese sido pensado para la distracción,
Es decir, para sacarnos fuera de nosotros mismos y perdernos en él.
El trabajo, las obligaciones familiares y las mil y una dependencias o apegos
Nos tienen atados al carro de la futilidad que sólo provoca vacío en el alma.
Hasta que ponemos irrevocablemente el freno y le damos la espalda a tanto ruido.

Y, entonces, viene el descanso del guerrero, el tiempo para que aflore el silencio
Que es la música de nuestro ser, tan anhelada por nuestra alma.
Así es como lentamente nos vamos adentrando en la espesura callada de la eternidad,
Desde donde podemos retomar los ecos y las dulces melodías de nuestro espíritu,
Allí, en ese fondo inagotable del que, por fin, nos podemos alimentar y nutrir.

Desde tal refugio, el cuerpo se retira, la mente se calla y una extraña alegría nos visita;
No tiene un origen definido, sino que más bien procede de más allá del tiempo
Y del espacio en el que nos habíamos perdido. Nos instalamos ahora en la paz del alma,
Que, como una ola de gozo indescriptible, nos adentra en un océano de amor y de luz
En donde nos podemos vaciar y permitirnos ser, sin nombre, sin etiquetas, sin nada,
Solos ante y en la plenitud del instante.
Así es como nuestra identidad esencial se va haciendo consciente y una con la atención,

Y así es también como recobramos el ser esencial del que nos habíamos olvidado.