En lo que respecta a cada ser o alma, el crecimiento y
evolución sigue trazas, características y trayectorias muy particulares en las
que entra en juego toda la creatividad en la forma y manera de afrontar y
resolver las infinitas dificultades que cada uno ha asumido afrontar. Esto es
la trama de todo existir que como un juego se va desplegando ante nosotros. La
mente, la intuición y la conciencia son los tres instrumentos con los que
contamos para que todo el despliegue que cada vida supone se resuelva
exitosamente. Siempre el triunfo y la victoria están garantizados en la medida
en que nuestro yo superior es el creador de este juego, aunque temporalmente y
por propia decisión personal lo hayamos olvidado.
miércoles, 19 de abril de 2017
EL DESARROLLO Y EVOLUCIÓN DE NUESTRAS VIDAS
domingo, 16 de abril de 2017
¿Qué es la muerte?
La muerte es en esencia un momento de nuestras vidas en
el que hay que soltar lo que ya no nos sirve, lo que ha dejado de ser útil para
continuar creciendo. La muerte es el momento del adiós a una etapa que fue necesario
vivir pero que ya ha concluido su tiempo, por lo menos momentáneamente. Y, a
partir de entonces uno se abre a la nueva vida, al nuevo momento, en un nuevo
escenario y unas nuevas posibilidades.
Uno muere como ha vivido: las actitudes, sentimientos,
creencias, comprensiones, deseos, propósito y sentido nos acompañan en ese
momento, como también nos acompañaron en otros momentos de nuestra vida. La muerte
no es necesariamente el momento más importante de nuestra presente vida, ya que
uno puede haber vivido momentos más trascendentales para él y con más
significado (un despertar a la conciencia, una comprensión o experiencia muy
profundas, etc..). Pero la muerte es importante, porque importante es concluir
y decir adiós a una etapa y abrirnos a una nueva. Si nacimos paras aprender,
liquidar deudas kármicas, sanar egos, trascender dependencias y apegos, y sobre
todo para despertar a nuestro ser, la nueva etapa de vida en el “más allá” lo
va a ser sobre todo de descanso, de recomponer fuerzas, de integrar energías
que se habían trastocado o dispersado, de disfrute y de gozo, de dedicación a aquello
que más nos guste y motive, y todo esto en el “cielo” que según nuestra evolución
personal, vibración energética, de luz y amor más se nos adecúe. También allí,
sea cual sea el tiempo que decidamos permanecer, nos prepararemos para la
siguiente encarnación.
Volveremos a nacer en el planeta y dentro del universo
que más acorde esté con nuestro karma y nuestro dharma, normalmente en el mismo
de nuestra encarnación anterior, pero cuando nuestros lazos, propósito y tareas
se hayan concluido del todo pasaremos a nuevos enclaves en que nacer, en este y
en infinitos universos que nos aguardan. El objetivo siempre será el mismo:
expresar nuestro infinito potencial divino, aprender, experimentar, crecer,
evolucionar, crear y despertar cada vez más al infinito inabarcable de Dios. Evidentemente
que tenemos que aprender a vivir la muerte, pero la primera y más importante
tarea es desmitificarla y no permitir que su espejismo nos nuble la mente ni la
dimensión tan grande y maravillosa de lo que sí es real: la Vida, nuestra vida,
lo que somos.
viernes, 14 de abril de 2017
Dedica tiempo a intuir, contemplar, comprender y gozar ese Fondo que eres.
Pero, curiosamente, no ocupamos ningún tiempo a lo que es
más importantes y fundamental en nosotros: nuestro Ser; como si este no tuviera
nada que ver con el modo de sentir y de vivir la vida, como si fuese sólo algo
vago y distante, una especie de nube de la que algunas veces se oye hablar,
inconcreto, vaporoso….tanto que hasta suena a irrealidad, el ser, nuestro ser.
¡Vaya cosa!
Pues se trata ni más ni menos que de lo más real y
estable en nosotros, el que es la fuente, el origen y el promotor de todo
cuanto estamos viviendo, el diseñador y foco central que ha hecho y hace posible
cada uno de los momentos, aventuras, proyectos y movimientos que luego en
nuestra vida encontramos y realizamos. Nuestro ser es el verdadero artífice de
eso que llamamos “nuestra vida”. Y el alma, nuestra alma, es el realizador, ya
que es a través de ella como toda la obra se va desenvolviendo.
Dicho lo cual, lo que ahora planteamos es que, siendo así
las cosas, qué extraño que volcados con el exterior de la acción, de los
pensamientos, miedos y emociones nos hayamos olvidado de la Fuente, del ser. ¡Qué
despiste tan grande el nuestro! Pero ahora, una vez nos damos cuenta de ello
podemos corregir nuestra desorientación y encontrarnos con nuestro ser, con la
base y fundamento de todo. Cuando esto se hace nuestra vida cambia, todo se
integra y la alegría de vivir nos embarga.
Podemos, pues, empezar ahora mismo, parar todo cuanto nos
distrae e ir al Fondo desde el cual todo surge y existe en nosotros: nuestro
cuerpo, nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos. Ese
Fondo nos envuelve, ese Fondo lo somos, es puro resplandor, pura conciencia,
puro gozo, lo único real que nunca cambia ni perece. Dedícale tiempo, es lo que
Eres. Si te mueves Él es la fuerza de tus movimientos, si entiendes Él es la sabiduría
que lo hace posible, si sonríes Él es el Océano de la Felicidad de donde todo
nace. Parado o en acción estate atento a ese fondo, a tu Ser, a lo más real de Ti
mismo.
martes, 11 de abril de 2017
¿Cómo nacemos a la existencia como seres?
Nosotros somos como “pliegues” en la existencia de la
totalidad de Dios, también podríamos decir que somos como “pensamientos”,
“aventuras” que nacen en su interior, “movimientos creativos”, como juegos en
su existencia. Él mismo jugando a multiplicarse en infinitos yoes-dioses.
Somos, pues, sin duda alguna, particularidades de su totalidad con el potencial
de su totalidad misma. Es así como suceden las cosas, porque está en la esencia
de Dios que sucedan así, sin más causa ni razón que el hecho en sí de suceder
de tal manera y no de otra. ¿Por qué nacen las flores?, ¿por qué existen ríos?
y ¿por qué montañas?, todo tiene un por qué idéntico: su Voluntad, que es la voluntad de la que todos formamos parte. Es así como
se dan las cosas. Todo es el resultado de un acto creador, y la existencia es
una creación llena de infinitos matices. Todo es la obra de Dios, no de un Dios
ajeno a nosotros sino del Dios que surge como siendo nosotros y con voluntad de
ser tal y como somos.
La Voluntad de Dios es La voluntad del dios que somos. Nosotros
hemos decidido existir como seres-dioses, y en potencia, además, de ser la
totalidad misma de Dios. En la Mente de Dios hemos surgido, como chispitas de
conciencia dispuestas a recorrer el camino de vuelta hasta ser también nosotros
la misma Mente-Dios de la que surgimos. Y esto lo hacemos a través de
existencias particulares como almas, nacimiento tras nacimiento hasta alcanzar
evolutivamente nuestro Despertar, que es lo mismo que decir: nos damos cuenta
de que somos el puro gozo de ser en el deleite de existir y crear sin fin.
sábado, 8 de abril de 2017
La Realidad Una: la evidencia de lo que es anterior a todo.
Aquí
donde uno está, en este preciso lugar, en este momento, con este cuerpo y en
estas circunstancias, miremos hacia donde miremos, nos sintamos como nos
sintamos, creamos lo que creamos y pensemos lo que pensemos hay un hecho que es
indiscutible, evidente, invariable, común para todos, y ese hecho se llama la
pura existencia, el hecho de existir, la existencia en sí o, simplemente La
Realidad. Por dentro y por fuera, arriba y abajo, detrás y delante, sólo hay
Realidad.
Si nos desplazamos ahora mismo a otro punto del planeta
nos vamos a encontrar más allá de las variantes que puedan existir del tipo que
sea: cultural, filosófico, religioso, político, físico, orográfico, artístico,
lingüístico, etc., nos encontraremos con lo mismo que aquí y ahora: realidad.
Pero si vamos a la luna, o a marte, más allá incluso de nuestro sistema solar,
de esta galaxia y también de nuestro universo vamos a hallar lo mismo y siempre
común: la realidad.
Y pasará idéntica cosa si traspasamos el velo que separa
el plano físico del espiritual y nos encontramos en una realidad donde nuestros
cuerpos son espirituales o de otra densidad. Siempre encontraremos lo mismo: la
realidad, no veremos más que realidad, con formas y circunstancias diferentes,
pero siempre la realidad. Realidad en todo tiempo, momento y lugar, realidad
inundándolo todo, siéndolo todo, manifestándose en todo, encontrándose en todo,
conteniéndolo todo, sin que tengamos posibilidad alguna de alejarnos o de separarnos
de ella. ¿Es maravilloso, no?
Existe un lugar en la Antártida, en el cual durante
ciertas épocas del año hay a disposición de turistas y visitantes un
restaurante que es todo él de hielo: sillas de hielo, camas de hielo, paredes
de hielo, puertas y ventanas de hielo, barra del bar de hielo, todo de hielo,
sólo existe la realidad hielo, como en lo que decíamos antes y en general: no
hay más que realidad y todo hecho de realidad: el universo y todo lo que él
contiene hecho de un único material: de realidad. Realidad que como ocurre con
el hielo del restaurante tomará infinitas formas y se mostrará en infinidad de
aspectos, pero todo en definitiva sólo siendo y estando como y en la realidad.
Realidad que es Una, la misma en cualquier parte, dimensión, momento o lugar:
realidad.
Ocurre que de tan evidente y accesible que resulta esto
que decimos se nos escapa continuamente, de forma que en vez de estar
experimentando, sintiendo y saboreando constantemente la realidad andamos
perdidos en las formas, en las ideas, los conceptos y en los nombres de las
cosas. La silla frente a la mesa, mi casa frente a la tuya, yo frente a ti.
Olvidados de la realidad fundamental que a todos nos une y en la que todos
somos, nos hemos perdido en un mar de separaciones y de dualidades: negros y
blancos, mujeres y hombres, europeos y asiáticos, terrestres y extraterrestres,
materiales y espirituales, etc, sin percibir lo más real de todo: la realidad.
Realidad que todo lo sostiene y que nos sonríe cada vez que consciéntemente
observamos algo sin pensamientos, cuando contemplamos las cosas desde la
contemplación misma y nuestro yo personal está silenciado. Realidad que todo lo
aproxima y lo une en ese espacio común y mágico donde el hecho de darnos cuenta
está desprovisto de recuerdos y de comparaciones, de juicios y valoraciones,
sencillamente cuando nuestro ser lo es todo en el instante contemplativo.
Entonces la Realidad es experimentada como Presencia Viva y Gozosa, Pura
existencia. Donde ponemos Realidad vale también poner Dios, Espíritu, la
Conciencia, el Todo Uno…
Esta Realidad no posee
nombre ni forma, nuestra mente no la entiende ni la abarca, nada la percibe, no
es cosa alguna, ni persona. Su esencia lo contiene todo, tanto lo cognoscible
como lo incognoscible. No es ni esto, ni esto, ni esto, ni esto, nada que se
pueda señalar o nombrar es, por eso algunos la llaman Nada o Vacío, y es que
está más allá de cualquier algo. La inabarcabilidad de su infinitud hace que no
se pueda relacionar con nada. Para la mente es nada, aunque para el corazón lo
es Todo.
Cada punto de la realidad es la Totalidad de la Realidad
misma. Por eso, en cualquier parte a la que nos dirijamos la Presencia total de
la Vida divina se nos muestra sin fraccionamiento y entera.
martes, 4 de abril de 2017
Estás en tu momento precioso: Víve!
La vida, tu vida,
ahora,
no después,
ni mañana,
ni ayer.
Mientras esperas no vives
mientras deseas no estás.
Ahora,
sólo ahora,
vive.
El EternoVivir es lo único que existe
y eso es lo que eres Tú:
el mismo vivir
de la Vida-Conciencia
en tí y a través de tí.
Vive el vivir que tú eres:
si es pelando patatas: vive!,
si es en un yate de recreo: vive!,
y si estás sólo o enfermo: vive!.
Todo es el mismo vivir
donde el decorado no importa.
Este, sea cual sea,
es tu momento precioso,
en donde todo es Presencia:
de la Vida Viva
de la Vida Vida
de la Vida en Tí.
ahora,
no después,
ni mañana,
ni ayer.
Mientras esperas no vives
mientras deseas no estás.
Ahora,
sólo ahora,
vive.
El EternoVivir es lo único que existe
y eso es lo que eres Tú:
el mismo vivir
de la Vida-Conciencia
en tí y a través de tí.
Vive el vivir que tú eres:
si es pelando patatas: vive!,
si es en un yate de recreo: vive!,
y si estás sólo o enfermo: vive!.
Todo es el mismo vivir
donde el decorado no importa.
Este, sea cual sea,
es tu momento precioso,
en donde todo es Presencia:
de la Vida Viva
de la Vida Vida
de la Vida en Tí.
domingo, 2 de abril de 2017
VIVIMOS INMERSOS EN UN ESPACIO DE FELICIDAD PERO FALTA QUE NOS CONECTEMOS A ÉL .
Todos
queremos ser felices, pocos, en cambio, buscan la felicidad por ella misma. Por
lo general, se piensa que ser felices es el resultado de conseguir ciertas
cosas, de ciertos procesos fisiológicos o de determinadas circunstancias, pero todo
eso representa una visión errónea sobre lo que la felicidad es, como trataremos
de mostrar. La felicidad es un estado que se corresponde con un nivel de
realidad al cual se puede acceder a voluntad. Ese nivel de realidad se
encuentra más allá del mundo de los cinco sentidos, de la materia, de la
personalidad, de lo que la fisiología o el cerebro determinan y de cualquier
circunstancia.
Si entendemos que la Realidad es Una y
no-dual, que no tiene partes más que para nuestra mente, que el todo está en
las partes y viceversa, lo que diremos a continuación resulta más fácil de
entender y evidente. Si, además, comprendemos que esa realidad una, llamémosle
el Ser, Dios, la Conciencia, el Espíritu, o como prefiramos, lo es y contiene
todo, y que por lo tanto todas las cualidades no sólo las tiene sino que es lo
que ese Ser es, más fácil aún nos resultará discernir lo que vamos a señalar.
Dios, el Ser, la Conciencia es en sí
mismo pura existencia, pura sabiduría y pura energía, de donde deriva o emana
cualquier otra cualidad o manifestación del tipo y clase que sea. Dios es La
Felicidad misma, que es lo que representa la plenitud de ser. Y eso está en
todas partes, tiempo, lugar y circunstancia, dado que Lo Que Es lo es y ocupa
todo: y ese todo es el espacio o campo de Dios. Vivimos inmersos absolutamente
en el campo de Dios, en el espacio de Dios y fuera del cual no nos es posible
salir ni colocarnos, dicho de otra manera existimos en un Océano de Felicidad
divina, todo es bienaventuranza, energía y sabiduría disponibles siempre.
El problema es que nosotros que hemos
nacido de ese campo sin dejar de serlo y sin dejar de formar parte de él nos hemos
olvidado y desconectado de ese origen y hemos bajado de nivel, de modo que
nuestro sentir y nuestra mente lo extrañan y a veces hasta lo niega, a pesar de
la añoranza imprecisa que sentimos. Pero ese campo es real, y su sustancia es la sustancia del Ser del que ha
salido: amor-bienaventuranza-felicidad, sabiduría-inteligencia-discernimiento y
energía-fuerza-potencia. Son muchas las tradiciones que se refieren a ese campo
con distintos nombres y hasta científicos de vanguardia en la actualidad lo
señalan, como el especialista en psicofisiología del cerebro Jacobo Grinberg Zylberbaum o el físico cuántico Amit Goswami, además de
otros muchos.
Nosotros con muestra mente y nuestro
cerebro, dado que estamos en la tercera dimensión, la física y material, aunque
somos espíritus, almas en evolución, podemos conectarnos con ese campo y decodificar
su contenido. Esto por lo general lo hacemos de manera inconsciente, pero toda
la inteligencia y el saber, el amor y la felicidad, así como la energía en
todas sus formas que experimentamos y vivimos tienen allí su fuente. Si somos
conscientes de esta posibilidad lo podemos hacer y acrecentar a voluntad.
¿Cómo?: nosotros en esencia somos también ese campo, nuestro ser nunca dejó de
estar unido y formar parte de él. Tenemos, pues, las antenas disponibles, pero hace falta que las activemos. Se activan con la
aspiración, el anhelo y el amor que proceden del alma. Pero también se
inhiben con el rencor, la culpa, el miedo, la
frustración y los sentimientos negativos. La meditación es una medida utilísima que nos conecta con ese Fondo-Campo de felicidad.
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