miércoles, 7 de noviembre de 2018

¿Qué es la Realidad?



Sólo hay Realidad. Realidad es la Raíz de todo lo que hay. Realidad es Dios.
El concepto que más expresa y engloba lo que es la Realidad es Conciencia.
La esencia de la Conciencia es Amor, Inteligencia y Energía. Esto es Dios.
Y en eso se contiene todo, lo manifiesto y lo inmanifestado.
Dios integra todos los contrarios. Potencia y existencia coexisten en Él.
No hay límites. Espacio y tiempo son meras categorías de la mente que limita.
Querer comprender lo que la Realidad es con la mente es absurdo,
Pues la mente es un mecanismo de la conciencia. Hay otros mecanismos supramentales.
La intuición atraviesa la mente y ve más allá de lo que esta puede ver.
La mente puede clasificar hasta el infinito mundos y universos,
Y aún creyendo abarcar y descifrar mucho jamás habrá salido de su propia “cárcel”.
Hay una visión que no es mental con la que se sabe en un instante
Lo que durante milenios con la sola mente no se ha podido comprender ni ver.

Hay una “realidad” que es la de los sentidos físicos, la de la materia,
Hay otra “realidad” que es la que abarca la mente, que va más allá de los sentidos,
Pero luego está la visión supramental que nos abre los ojos a una “realidad” superior.
La Realidad, o sea, Dios, o sea la Conciencia, las integra, atraviesa y trasciende a todas.
Lo contrario de Lo Real es lo Ilusorio, o sea lo irreal. Pero sólo lo Real existe en el Uno.
Por eso, si decimos de algo que es irreal o que no existe es porque lo comparamos
Con formas de lo real a las que les hemos dado un valor superior de realidad.
En Lo Que Es, El Ser Uno, no hay grados de realidad, todo son modos de ser,
Incluso los llamados sueños. Todo tiene su lugar en el infinito de Dios,
Y lo más importante: todo responde a un trazado armonioso, coherente y perfecto.
El sabio es el que ve los dibujos, diseños y figuras de cada tramo, nivel y existencia.

martes, 6 de noviembre de 2018

Agoreros de apocalipsis


Cuánta gente en internet y en tantos foros hablando del final de los tiempos,
Abundan los que hurgan buscando y rebuscando profecías de mal agüero,
Las buscan en Nostradamus, en San Malaquías, en los Mayas y en quien haga falta,
Y qué bien se lo pasan así propagando igual que en la edad media el fin del mundo.
“Timete Deum”, dicen que predicaba S. Vicente Ferrer,
“Haced penitencia y rezad el rosario” dicen que dice la virgen de Fátima,
Y todo para condenar la depravación, la inmoralidad y la maldad humana.
El secreto de Fátima, el cometa que se acerca fatal mente a la Tierra…..
¡Pero qué barbaridad! Con qué facilidad vemos surgir al Dios condenador
Detrás de cada esquina y bajo mil pretextos. Eso es el oscurantismo religioso.
Pero veamos: ¿No es el ser humano quien ha venido a la Tierra para aprender?,
Y ¿no es por acierto y error como se aprende?, ¿y no es la llamada maldad
Una manifestación más de nuestra ignorancia y parte de nuestra búsqueda?
¿Y no es cierto también que todos pasamos por todo y que todo está interrelacionado?,
¿Y no es verdad que este mundo es el mundo que Dios, y no por casualidad,
Como cada uno de nosotros que es, ha creado y permite que sea tal y como es?
¡Siempre cayendo y entrando en el charco de la dualidad!, ¡cómo nos gusta!
¿Nos rescatarán los extraterrestres? Mientras pensamos así olvidamos lo que somos,
Y reforzamos la idea del ser humano expulsado del paraíso y caído.
Es mentira todo eso, nadie nos expulsó porque no existe un Dios fuera de nosotros,
Y por lo tanto nadie está a la vuelta de la esquina para castigarnos.
¿Castigarnos, condenarnos?, ¿Por qué, por experimentar, equivocarnos y así aprender?

Sucede lo que sucede y sucederá lo que sucederá, pero siempre será nuestro mundo,
El que hemos decidido crear para aprender a amar, a ser y a despertar, a nuestro Ser.

¿Qué es el Destino?, ¿existe?


Negar la existencia del Destino es lo mismo que negar la existencia de la Realidad.
La Realidad es incuestionable bajo todos los puntos de vista posibles,
Ya que en el acto de dudar de ella o, peor aún, de negarla, ya la estamos afirmando.
Y esto mismo es lo que sucede con el llamado Destino.
Destino no es otra cosa que el marco y las condiciones en que esa realidad
Se expresa, se desarrolla y se recrea, incluidas sus propias leyes al nivel que sea.
El Destino no es una merma sino lo que posibilita el juego de toda existencia.
Tememos al Destino porque creemos que es algo ajeno a nosotros,
Porque aún tenemos la idea falsa de que existe un Dios por allá arriba que nos dirige.
No hay nada fuera de nuestra realidad esencial y nada que no lo hayamos decidido,
No importa la escala dentro de la cual nos movamos y en la que nos contemplemos.
La fatalidad es un mito alimentado por las creencias de un Dios castigador.
Quien ve el Destino Fatal como la espada pendiente y amenazante sobre nuestras vidas
Es una víctima de un modo de percibir la realidad dominada por una sola Voluntad.
“Ni un solo cabello de la cabeza se cae sin que la voluntad de Dios se cumpla”.
Esto lo olvidamos con mucha facilidad porque así no nos salimos de los juegos del ego.

Al ego le resulta muy fácil creer en un Destino fatal del que no formamos parte,
Como también le gusta moverse entre guerras de buenos y malos,
O de la luz contra la sombra. Es así como se alimenta y se olvida de que Todo es Dios.
Abundan agoreros por todas partes y más en momentos de cambios para la Humanidad.
Los agoreros hablan de la maldad del ser humano y de lo mal que ha hecho las cosas,
Olvidando y no viendo que todo forma parte de nuestro Plan, el nuestro, que es divino.
No existe ninguna fatalidad que como un destino cruel condene a ningún ser.
El único Destino real es el de nuestra Evolución consciente hacia nuestro Despertar.

El Destino y el libre albedrío


La condición esencial de nuestro ser es la ausencia de condiciones para ser
Ya que lo que somos en sí mismo es la realidad pura, fuera de la cual nada existe,
Es decir, que nuestro ser lo contiene todo. Esta es nuestra verdad más radical.
Afirmamos esto porque reconocemos en nuestro ser a la infinitud de Dios,
La cual en nosotros y a través de nosotros se contempla, se reconoce y se expande.
Lo único que aparentemente hace que nos sintamos limitados es la identificación
Con cada una de las formas, pensamientos o manifestaciones en que nos proyectamos.
Esas proyecciones en el tiempo y en el espacio, en este o en cualquier universo
Son el fruto de nuestra voluntad, pues nada que no consienta nuestra voluntad
Se puede hacer real dentro del mundo de nuestra conciencia.
Por eso, podemos afirmar que todo lo que vivimos es consentido por nuestro ser,
Pues es él quien ha creado las condiciones infinitas de nuestra realidad manifiesta.
Nuestro ser es principio de realidad y no una consecuencia de ella,
Por lo tanto, nada de lo que vivamos nos puede ser sobreimpuesto por ningún otro ser,
Puesto que no hay más que Un Solo Ser del que todos somos partícipes.
Así que el libre albedrío es nuestra condición esencial.

Son los apegos a las formas y a las condiciones de cada ego lo que nos limita
Y eso es precisamente lo que nos lleva a dudar de nuestro libre albedrío,
Es decir de nuestra capacidad para en la expresión que en que decidamos existir.
Nadie exterior a nosotros mismos pone condiciones a nuestro libre albedrío,
Somos nosotros a través del mundo en el que queremos participar los que las ponemos.
Podemos creer en un momento determinado que fatalmente somos producto del destino,
Pero lo que no advertimos es que somos nosotros los creadores de ese destino.
Si cayéramos en la cuenta de ello despertaríamos a la Verdadera Libertad que Somos.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Estar con/en Uno Mismo


Esto es lo más contrario a "estar sólo", o a la soledad en sentido negativo.
Estar con Uno mismo significa hallarse de forma consciente en lo que uno es.
Se puede estar sólo y sentirse muy solo, es decir, como aislado o desconectado.
La gente huye de su soledad porque aún no se ha encontrado consigo misma.
Uno puede estar con sus posesiones, sus pensamientos, recuerdos o sus emociones,
Pero eso no significa estar con Uno Mismo. Eso es estar fuera de sí.
Uno puede estar con sus asuntos, del tipo que sean y sentirse muy mal o muy bien,
En el primer caso se sufre y en el segundo se lo pasa bien o simplemente se distrae.
Pero  ninguna de ambas cosas significa estar con Uno Mismo.
Estar con Uno Mismo significa saberse ser, sentirse  ser, experimentarse ser,
Y eso al margen de lo que se tenga o no se tenga, porque lo que se tiene o no se tiene,
Sean personas, pensamientos, emociones, sentimientos o sensaciones no eres Tú.
Lo que somos siempre lo somos y siempre está con nosotros, es nuestra Presencia.
Presencia, Conciencia o Dios en nosotros son formas de hablar de lo mismo.

Cuando de verdad estamos con nosotros, es decir con Uno Mismo
Experimentamos la unicidad de ser, o sea nuestro Ser en Sí, en Mí.
Entonces sabemos que no nos falta nada, porque ya lo somos todo,
Somos lo que siempre, ignorando entonces aún lo que éramos, quisimos ser.
Porque quisimos ser el Uno Mismo, sin fragmentación, la totalidad en nosotros.
Es verdad: todo buscador de Uno Mismo es un buscador de Dios, de la Plenitud.
Al encontrarse a Uno, se encuentra a Dios y viceversa. Se acabó la dualidad.
Ocurre que sólo quien se ha encontrado en lo que es puede ser libre y realmente feliz,
El que no, es esclavo de todo lo que no es, de lo que depende para creerse ser.
Entra en el Silencio de tu ser, en la Soledad de tu ser, y te unirás al Universo entero.

¿Por qué de formas tan diferentes se habla en nombre de Jesús? ¿Dónde está la verdad?


Desde mi punto de vista la Realidad es Una, aunque, vaya, no hay una realidad,
Es una paradoja. Quiero decir: De/en la Realidad nacen todas las demás realidades,
Ese es el ámbito en el que viven, evolucionan, crecen y se manifiestan los humanos.
Porque vivir es crear realidades, y lo hacemos desde la perspectiva de cada cual.
Esa óptica la forma nuestra mente según su desarrollo y patrones de pensamiento.
Por eso da la impresión que el Dios de unos no tenga nada que ver con el de otro,
Y lo mismo sucede con la interpretación y adaptación a nosotros que hacemos
No sólo de las “verdades” sino de todos los grandes avatares, entre ellos Jesús.
La realidad que somos capaces de comprender en nosotros es la que vemos en ellos.
¿Quién dice la verdad, quien está equivocado, quien fantasea más o menos?,
Probablemente todos y acerca de todo. Vemos, pero ningún ver es lo visto,
Afirmamos, pero ninguna afirmación representa lo afirmado, como máximo lo señala.
Resonamos, eso sí, con formas y energías que apuntan a la realidad “en nosotros”.

Cuanta más es nuestra apertura interior y menos ego nos condiciona
La transparencia de la Realidad en nosotros es mayor, más directa y más nítida,
Ello es lo que hace también que al comunicar, el canal sea más limpio o menos.
En cualquier caso, también es cierto que cada cual oye y ve lo que puede ver y oír.
Esto no significa que todo sea superficial y caóticamente relativo, al revés,
Pues forma parte de la inmensidad de la mente humana así como de nuestra capacidad
Para vivir, crear, conocer, y adaptarnos a todo lo que nuestro crecimiento va pidiendo.
Por eso, el sabio no se queda con nada de lo que cambia y es sólo fiel a la Esencia.
A lo que dicen unos u otros lo contempla como lo que es: el juego de las formas.

jueves, 1 de noviembre de 2018

No se pierde nada al morir


El temor a perder algo cuando este cuerpo deja de funcionar no tiene sentido,
Carece de fundamento real. Sí tiene sentido temer la pérdida de lo que ya no se tiene,
Pero ¿por qué eso no se puede aplicar a lo que sucede con la muerte?
La expresión tener o no tener vale para quien sabe que tiene o ha dejado de tener algo.
Pero si uno no existiera después de muerto jamás tendría conciencia de pérdida,
Sea la de su vida, sus posesiones, sus seres queridos, etc. ¿Por qué temer, pues?
Y, si uno está vivo después de “muerto” su cuerpo, él sabe que no ha perdido la vida,
Por lo que tampoco tiene sentido, si crees que esto es así, temer por ello.
Pero, dirá alguien, temo perder familiares, amigos, mi mundo, aunque continúe después.
¿Se justifica este temor? Al dejar este cuerpo, uno sabe que nada ha perdido, al revés,
Sabe que tiene todo lo que es cuanto necesita para el hecho de vivir. Igual que ahora.
Y uno sabe que todo está donde debe estar, incluidos sus seres queridos de “antes”.
Persiste en nosotros de ellos lo importante: la conciencia de su ser y de su amor.
Sólo quien no quiere soltar emocionalmente sufre, hasta que decide crecer. Como aquí.

Mi corazón me dice que al pasar “allí” voy a encontrarme con todo lo que soy pero allí,
Del mismo modo que me ocurrió “aquí”. No tendré menos en nada, al contrario.
Con mi conciencia de mi más libre de las cargas y limitaciones corporales,
Y con la disposición innata de todo ser a ser también en plenitud “allí”
Veré mis posibilidades ampliadas. Viviré según sea mi necesidad en cualquier sentido.
Y la apertura de mi conciencia dispondrá el carácter de mi vida y de mi mundo. ¡Genial!
Amigos, familiares, maestros, experiencias,…, todo vendrá a mí según mi necesidad.
Nada se pierde. El ser, el amor y la conciencia de mí en todos me acompañará siempre,
Todo es parte de mí. Lo emocional, los personajes, el ego son evanescentes y caducos.
Lo tendré todo, lo seré todo, y lo más grande: me tendré a Mí, la Luz que Yo Soy.