jueves, 15 de noviembre de 2018

Realidad y sentido del alma en el Todo Uno de Dios.


Algunos niegan la realidad del universo y en él la del alma, dicen que son ilusión.
Otros niegan el sentido de lo que hay y dicen que todo es un accidente cósmico.
Para los primeros sólo hay un Vacío Absoluto y lo manifestado es sólo un sueño.
Para los segundos no hay más que materia y el espíritu sólo es una entelequia, fantasía.
Muchos creyentes en el espíritu niegan la  consistencia del alma, igualo que los materialistas.
Y luego están los que afirman el valor esencial del alma inmortal como sostén necesario
De un proceso evolutivo de la conciencia que todos estamos viviendo vida tras vida.
A quienes todo lo reducen a materia ciega les señalamos de ella  su total relatividad,
Pues la materia densa como tal no existe, y lo que la forma es pura luz y energía.
Y en cuanto a la casualidad de esta y la ausencia sustancial de inteligencia y sentido
Les remitiremos a la armonía, belleza, orden, equilibrio, leyes, riqueza infinita, etc…
En que se nos muestra y que nosotros mismos, como parte de ella constatamos.
Y ¿qué decir de los que hablan de su irrealidad o sueño del que hay que salir?
Si es un sueño, su soñador debe de ser muy sabio y muy real, eso salta a la vista,
Con una particularidad muy importante que le quita a ese sueño todo carácter de ilusión,
Que Él mismo soñador forma parte del sueño, con su energía, conciencia, inteligencia...

Luego: si la conciencia, energía, sabiduría y toda la esencia de la Fuente del sueño
Están presentes, ese sueño ya no es un sueño  sino  pura realidad, orden y sentido.
Esta realidad es algo deseado por la Fuente. Lo veremos después, mientras tanto:
¿Alguien puede negar que el existir existe, o afirmar que nuestro concienciar es irreal?
La Realidad es palpable, su inteligente complejidad evidente y su Presencia constatable.
¿Y el alma de cada ser?, ella es la constancia real de esa Presencia de esa Fuente,
“Encarnada” como energía, átomo, materia, vida, mente, inteligencia, amor, gozo…
En el mineral, vegetal, animal, como seres humanos, y en todos los seres 
a través de los cuales evoluciona en conciencia, creatividad y amor.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Todo son espejos donde verse nuestro ser

Miremos allá hacia donde miremos iremos encontrando partes de nuestro ser
Hasta que llegue el momento en que nos reconozcamos en todo sin separación alguna.
Entonces veremos que dentro y fuera, yo y los otros, el universo y yo, el Todo y yo
Somos lo mismo. ¡ Y eso, sin necesidad de que nada desaparezca como lo que es!.
Espejos, todo son espejos para que recobremos la memoria de lo que somos.
Este es el mecanismo que el Ser ha elegido para autorreconocerse,
Su potencialidad infinita se ha convertido en acto, su ser en existencia, su todo en partes
Cómo, pues, iba a ser finito el universo. Imposible.
Infinidad de universos, de niveles y planos, infinidad de formas y de seres.
Abundancia sin fin, diversidad sin límites que sólo la mirada del Uno puede contener.
El ser, nuestro ser, lo contiene todo, por eso es posible conocer y saber  del infinito,
El Todo se nos acerca porque lo contenemos, del mismo modo que nos hallamos en Él.
Pero la mente pequeña no sabe apenas nada, es ciega, y con ella queremos comprender,
¡Qué locura!, como locura es la del niño queriendo poner todo el Océano en un vaso.
Somos como niños, pero podemos ver a través de sus ojos y contemplar Lo Inefable,
Porque Lo Inefable se halla en nosotros, y lo somos. En nosotros está el Ojo de Dios.

Hacia donde miremos nos vemos. Todo se nos muestra para ser amado e integrado,
Este es el juego de los espejos en el que más allá de mi mismo también soy yo.
Sublime paradoja divina que pone fin a todo juicio separador. Fin de la dualidad.
Porque quien separa y juzga se aleja de su Sí Mismo. Amar es unir,
El verdadero amor no distingue, ni tiene preferencias, sólo el ego fracciona y excluye.
La visión real ve la unidad en todo y el Todo en todo. Esto es Iluminación, el Despertar.
La Tierra con sus minerales, vegetales, animales y todos lo seres, todos los planetas,
Soles y galaxias, los universos infinitos…Todo es nuestro Espejo, sin corte alguno.

Hacia la estabilidad en la luz del ser


En el pensamiento hay movimiento y variaciones constantes.
Son miles los pensamientos que cruzan nuestra mente y con ellos las emociones,
Pues no hay emociones sin pensamientos, ni estos suceden sin que se den aquellas.
El obrar que sigue a los pensamientos carece de la misma solidez que los pensamientos.
Por eso una vida basada en los pensamientos no puede satisfacer más que puntualmente,
Es decir, el obrar en sí mismo no es una garantía de felicidad y menos de plenitud.
Pero nuestro ser sabe que sí existe estabilidad y armonía perfectas. Él es ambas cosas.
El problema que tenemos los seres humanos consiste en el peso de nuestro ego,
Es decir, de nuestros pensamientos, emociones y cuerpo físico en nuestra vida,
No porque estos no tengan valor, sino por el olvido del ser que les asociamos.

Nuestro ser esencial es conciencia pura, que es gozo, armonía e inteligencia sin fin.
Ese ser esencial siempre está necesariamente presente, pues es justo lo que somos,
Pero lo vivimos como un trasfondo o como un eco que se funde con nuestro ego,
Por eso ante la contundencia de nuestro ego y el fragor de la vida apenas lo percibimos.
Es como el más grande de los tesoros al que el polvo de los días lo hubiese ocultado,
O como una pequeña piedrecita extraviada allá en el centro de una gran bola de nieve.
Esta piedrecita, este tesoro es el que ha de ser rescatado, aunque sólo por cada cual,
Tiene que ser autopercibido por uno mismo. Esto es el autodespertar. Desde dentro.
Tomar conciencia de nuestro ser y respirar en él. Recobrarlo como una amistad perdida.
Y dejarle espacio para que ocupe él solo todo el espacio, sin negar nada, respirando ser.
Está tan cerca…, se nota su presencia, se “oye”, se “ve”, estamos impregnados por él.
Nos baña y ni siquiera nos podemos distanciar de él, tal es su unicidad en/con nosotros.
Lo somos. Somos ese ser real que alienta vida y  manifestación activa de nuestra alma,
Como seres encarnados que se sienten y son uno con el mundo, el cosmos y el universo.

Irradiando desde nuestro Poder interior.


Todo cuanto existe, sin exclusión, es manifestación y extroversión del Ser Uno.
Todo es resultado de la exhalación consciente de Lo Real, Dios, el Ser.
Todo es despliegue inteligente de la Inteligencia y Gozo En Sí, y por eso con sentido,
Eso es este y los infinitos universos, todos los seres. Somos Su manifestación.
El Uno en lo múltiple, pero lo múltiple siempre conteniendo al Uno. Dios en todo.
Y cada ser un foco real de inteligencia, voluntad y amor. Somos centros de Poder.
El Uno que quiere ser su totalidad a través de cada particularidad, en cada alma real.
Somos almas, sí, aspirando a realizar la totalidad del Uno desde nuestra creatividad.
Somos centros originales de creatividad y poder interior para realizarla en este mundo.
Por eso somos focos de vida consciente irradiando en todos los ámbitos de la realidad.
Eso requiere de voluntad asumida y decisión constante para ser como almas encarnadas.
Y esto no es posible si no reconocemos nuestro poder que no puede ser transferido.
Transferir nuestro poder de ser, entregarlo, es limitar y olvidar a nuestro ser. Gran error.
Somos centros de poder para amar, gozar, crear, descubrir, realizar, vivir, transformar.

Dios en nosotros  siendo a través, en y con la vida, el mundo, el cosmos, el universo.
Nada, pues, ajeno a nuestra realización, y todo en nuestras manos para ser vivificado.
Nuestro trabajo, las relaciones, la pareja, la familia, la política, la ecología, el arte…,
Todo es un instrumento para que la existencia, la presencia, el amor, la inteligencia
El poder y la energía del Ser en nosotros y desde nosotros se expresen aquí y ahora.
Esto es lo que tenemos que interiorizar, dándonos cuenta de la unidad del Todo en todo
Y por eso mismo, eso es lo que hay que vivir en la diversidad de nuestra vida.
Somos centros esenciales de irradiación desde donde El Uno se expresa como nosotros.
No tiene sentido por eso levantar compartimentos estanco ni poner compuertas a la vida.
Estamos llamados a ser focos de luz manifestando nuestro potencial infinito en todo,
En cada faceta de nuestra vida, que espera expresar desde allí la Vida Una que contiene.

domingo, 11 de noviembre de 2018

Creciendo en conciencia. Del ego al ser.


Todos lo podemos observar y comprobar en nuestra vida: la conciencia evolucionando.
Darse cuenta de esto es fundamental, por las consecuencias tan grandes que conlleva.
Yo recuerdo mi infancia, cuando vivía inmerso en lo que acontecía, unido y atado a ello,
Me sentía un sujeto pasivo, consciente pero incapaz de tomar distancia de mi mundo,
Yo era prácticamente lo que otros me hacían vivir. Y eso era lo único real para mí.
Más tarde me fui percatando de mi desencaje con la vida que se me hacía experimentar,
Sentí la cárcel del ego. Ser una piedrecita dentro de una bola de nieve. Había que salir.
Posteriormente me hice rebelde, protestaba, acusé, y lo quería cambiar todo, pero fuera.
Creí que todo era cuestión de personajes, de cambiar el que se me había dado por otro.
Y entonces me empeñé en fabricarme a mí mismo: llegar a ser tal o cual nueva “cosa”.
En esa tarea invertí mi energía y mis esfuerzos, casi hasta la extenuación. Sufrimiento.
Hasta que surgió la pregunta que lo transformó todo: “¿y tu ser?, ¿dónde está tu ser?”
En adelante me propuse encontrar la respuesta que sólo podía hallar dentro de mí.

Y vinieron nuevos y reforzados impactos, en mi corazón. Ya nada volvería a ser igual:
 “Encuentra tu ser y el modo en que este quiere expresarse en este mundo”.
Y más aldabonazos: “el dharma de los que andan a la búsqueda de sí”. ¡Era mi caso!
¡Cuánto tiempo había estado fuera de mí! Ahora me daba cuenta. Tenía que regresar.
Y así se fue abriendo el cielo de la Presencia, de la Conciencia, del sentirse ser.
Y, ¡ay!, el fuego divino que como un rayo me atravesó. No es poesía. Es realidad.
Desde entonces la conciencia abriendo espacios, y ella la protagonista.
Camino largo pues, del ego al ser; esta es la historia de una vida, quizás la de todas.
Y al tomar más y más conciencia de ese ser, de lo que Yo Soy, como algo natural
Nace simultáneamente la evidencia de su poder interior empujando hacia el exterior.
Ser, pues, pero ser manifestándose, en su creatividad y originalidad, desde su libertad.

sábado, 10 de noviembre de 2018

¿Quién soy yo? La conciencia de ser


Aquello que piensa uno de sí mismo eso no es lo que es,
Tampoco lo que otros piensan o creen de nosotros. Nadie es un pensamiento.
¿Y las emociones, estados de ánimo?, van y vienen, tampoco es lo que somos.
¿Acaso nuestro cuerpo?, varían constantemente sus átomos, sus células..,
En absoluto somos este conjunto de líquidos, carnes, huesos y órganos.
¿Tal vez somos nuestras acciones o quizás nuestras posesiones?
Evidentemente que no, todo eso son falsas identificaciones. ¿Qué somos entonces?
Alguien podrá decir que somos todo lo anterior mientras sucede y existe, luego nada.
O sea, que seríamos algo en sí mismo inestable, evanescente y finalmente mortal.
Pero esta deducción sólo es válida si se hace en función de lo anterior.
No obstante, ocurre que en nosotros existen sentires o autopercepciones distintas
Que no se corresponden ni encajan con nada de lo apuntado. Y no son fantasías.

Es muy real la experiencia de saberse existencia en sí misma, es decir, “saber que soy”,
O lo que es lo mismo, ser conciencia autónoma e independiente de las asociaciones
Con todo aquello que pueda ser observado: como pensamientos, cuerpo, emociones…
Paradoja: como esta experiencia está siempre tan presente nos pasa desapercibida.
Nos sucede como a los peces con el agua, que no la ven porque les inunda siempre.
De tan inmersos, rodeados, e inundados por/en la pura conciencia de ser, no la “vemos”.
Por eso es tan necesario que nos detengamos y contemplemos con atención despierta,
Para experimentar entonces con la visión del ser que todo es conciencia, presencia.
No es posible observarlo en sentido literal porque no es algo que esté “ahí” sino “aquí”,
Ni dentro ni fuera sino más allá y también más acá de ambos. Es lo que somos.
Nuestro ser es pura existencia, un “hecho real en sí mismo”, vida en estado puro.
Y eso es eternidad, libertad, alegría y gozo sin fin.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Canalizaciones, mensajes y dependencias.


Abundan por doquier canalizaciones de seres de otros planos de realidad
Los cuales tratan de intervenir en nuestro desarrollo, enseñando o advirtiendo.
Existe, como consecuencia, una tendencia bastante extendida a seguirlos y escucharlos.
El problema que presenta este hecho es el tipo de relación que plantea en sus seguidores,
Muchos de los cuales, cansados, defraudados o desencantados con las viejas religiones
Y estando deseosos de alternativas nuevas se vuelcan en ese otro estilo de salvadores,
Y lo hacen en busca de seguridad, orientación y apoyo.
La sensación que uno tiene ante esto es la de que tal fenómeno está potenciando
Un tipo de dependencias que restan energía al trabajo de autoconocimiento humano,
Alimentando la inmadurez, el infantilismo espiritual y la poca conexión con el ser.
Todo esto, forma parte de tendencias muy marcadas hoy y de carácter esotérico
Que buscan fuera elementos sustitutorios de los vacíos internos que este mundo siente.
Así, se va muy a la ligera tras mensajes y mensajeros de otros mundos,
Aperturas de portales dimensionales, maestros ascendidos, fechas claves (11 del 11, etc)
Y no pocos maestros o guías que nos liberen de nuestra propia angustia vital.
Todo esto, al final, se convierte en un verdadero batiburrillo complejo en el que es preciso
Discernir y poner cordura además de buenas dosis de recta intuición. No todo vale igual.

En ese sentido, habría que rechazar sistemáticamente:
Todo cuanto merma nuestro trabajo de conciencia y conocimiento interior,
Todo lo que reduce nuestra autonomía para crear y ser por nosotros mismos,
Todo cuanto se presente como un poder, fuerza o dios por encima de nuestra verdad.
Todo lo que nos hace dependientes de alguien externo a nosotros.
Todo lo que no nos abre al verdadero centro de poder o yo superior que es nuestro Yo Soy.
Y sólo atender aquello que conduce a potenciar el despertar a nuestro Ser.