jueves, 22 de diciembre de 2016

CREER, NO CREER EN DIOS.


La verdad es que, en el asunto de Dios, los razonamientos valen más bien poco,
Y las pruebas de su existencia también. En realidad, ni valen ni no valen,
Pues todo depende de quien las recibe y del valor que les quiera dar.
No es por ahí, pues, como, se “llega” o no a Eso a lo que se le llama Dios.
En realidad, la “demostración” no existe, y si la hay se halla en uno mismo.

No hay demostraciones, ni pruebas, ni avances científicos
Que nos acerquen o alejen de Dios porque en realidad “Dios no existe”.
¡Cómo!, ¿te volviste loco de repente?, se me dirá. Todo lo contrario.
Sólo existen cosas, aquello que se puede señalar, estudiar, mostrar…
Y nada de eso se puede hacer respecto  a Dios, del que sólo se puede decir que Es.
Dios es la pura Existencia, el puro Ser en el que todo se halla y existe
Incluidos el que duda, cree o no cree y el mismo dudar o creer.

Por eso Dios es tan evidente para quien de algún modo es sorprendido
O ha entrevisto, o le ha llegado el “perfume”, la ligera “caricia” o la “brisa”,
Ya no de lo que existe sino de la Existencia misma, no de lo que hay sino del Ser.
Y esto, que es tan sencillo, para los “sabios” se vuelve incomprensible,
Para los “inteligentes” inalcanzable y para los llenos de su ego un disparate.

Dios es lo único Real porque Dios es la Realidad misma.
Por tanto, que nadie vaya a buscarlo porque quedará defraudado, no lo encontrará.
Así que, creer o no creer en Dios, de hecho, significa bien poco, casi nada,
A pesar de que a unos les consuele, les pueda servir o ayudar y a otros no.

Pero, llegar a ver que Todo Es Dios, eso sí es lo definitivo y lo más maravilloso.

EL MAESTRO INTERIOR


 El Maestro interior nos acompaña constantemente,
Puesto que está en la esencia de nuestro ser y de nuestra alma.
Por una parte, es la propia Luz de nuestra identidad como ser siempre presente,
Que nace de nuestra unión, jamás interrumpida, con nuestro origen divino,
Trascendiendo por ello todo movimiento, progreso o cambio en el alma.
Por otra parte, es la fuente de todo nuestro saber
Sobre ese Origen, nuestro Destino, el camino a recorrer
Y el propósito a cumplir en cada una de nuestras encarnaciones.

A través del Maestro interior podemos llegar a conocer todo cuanto necesitemos
Sobre Dios, La Realidad, su significado y sentido, nuestra eternidad,
La verdad de nuestra alma, los infinitos universos y el mundo del espíritu.
Sirviéndonos de la intuición  o sentir del corazón entramos en contacto con él,
Otorgándonos de ese modo la independencia, seguridad y libertad
Respecto a los condicionamientos, alucinaciones y espejismos exteriores,
Que sólo pueden provenir del desarrollo de la maestría interior.
De ese modo desarrollamos la verdadera sabiduría del alma.

Lo que todo verdadero Maestro exterior hace, sea espiritual o encarnado,
Es apoyar y potenciar el desarrollo y surgimiento de nuestro Maestro interior.
Toda maestría espiritual lo que hace es acercarnos a nuestra identidad con el ser
A través del despertar del alma a su identidad divina,
Y hacer que todo eso revierta positivamente en el despertar de toda la humanidad,
Hasta lograr que la vida en la Tierra se transforme en una vida de seres despiertos,

O lo que es lo mismo: en una vida divina.

¿TENEMOS TODOS UN MAESTRO O GUÍA ESPIRITUAL?



Todos, sin excepción, lo tenemos, él guía todo nuestro crecimiento,
Paso a paso, a través de los diversos procesos y niveles evolutivos del alma,
Desde los estadios primarios en que nuestra conciencia está más dormida
Hasta el momento más elevado de nuestro Despertar o iluminación
En que experimentamos que tanto nosotros como los demás somos la divinidad.

Se puede concienciar y vivir la conexión con nuestro Maestro espiritual
Cuando de verdad la necesitamos y queremos que se dé.
No es un juego, sino la consecuencia de un camino recorrido con honradez y sinceridad.
Para establecer el contacto tiene que haber demanda, humildad y voluntad reales.
A veces, el Maestro espiritual viene expresado externamente en el mundo físico
Por un Maestro encarnado. Ambos realizan la misma función.

El Maestro  o Guía espiritual es el recordatorio y la imagen viva del Camino,
Su sintonía es la que nos permite avanzar y no perdernos,
También su calidez y proximidad llenas de amor, sabiduría y energía vivificante.
Jamás sustituye nuestra tarea, trabajo, esfuerzo, intuición, inteligencia y voluntad,
Que son los instrumentos a partir de los cuales alcanzar nuestra realización.
Por eso enseña y guía, sobre todo con su Presencia y su Silencio,
Los cuales son un mapa viviente y un faro que nos conducen seguros a la Meta,
Que él ya encarna y vive. A veces, muestra signos externos de atención y cercanía.

El reconocimiento por nuestra parte del Maestro o Guía espiritual
Es un paso decisivo, así como garantía de que nos hallamos en el camino adecuado.

El Maestro espiritual es un ser objetivo y real, compatible con nuestra Maestría interior.

NO EN LA CABEZA SINO EN EL CORAZÓN


Un búnker, una coraza, la mayor de las defensas y, casi siempre un ariete,
En todo eso se ha convertido demasiadas veces nuestra cabeza,
A través de razonamientos, demostraciones, palabras y andamiajes mentales
Que poco a poco han creado una realidad ficticia y paralela sobre nosotros y la verdad.
De ese modo, nos fuimos alejando y también protegiendo de nuestro verdadero ser,
De todas las dimensiones de nuestra alma y de los mundos del espíritu.
Sabemos que fue necesario para afincar nuestra encarnación y tener un ego funcional,
Que nos permitiese crecer evolutivamente desde lo más denso a lo más sublime,
Y ascender escalón a escalón hasta los niveles más altos de nuestra divinidad.

Pero, llegado un momento, descubrimos en nosotros que eso ya no sirve y que nos daña,
Entonces iniciamos todo el proceso inverso de volver a nuestro origen perdido,
Al encuentro con nuestra alma y a nuestro verdadero ser.
¿Pero cómo?, nos preguntamos. La vuelta a Casa pasa sin falta por nuestro corazón.
Es allí donde encontramos el sentido, la verdad, la felicidad y el amor que somos,
También la puerta hacia todo lo que quisimos tapar o negar sobre los planos superiores,
Y, a su vez, desde él experimentamos la evidencia de la unidad con todo y en todos.

Alejados de nuestro corazón, que es el ser de nuestra alma,
No hay posibilidad alguna de alegría, ni de paz, ni de creatividad real y duradera,
Tampoco, por supuesto, de realización personal ni colectiva.
Porque vivir separados del corazón es una forma de no ser, o sea, de morir.
La vida no ficticia empieza en el corazón, que es el lugar por donde ella es y se expresa.
En cambio, vivir bajo la dictadura de la mente equivale a estar presos en una cárcel.

Pero dichosamente conocemos la salida: la luz, el amor y la fuerza de nuestro Corazón.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

NO SOMOS LOS VERDADEROS PROTAGONISTAS.


Existe en cada uno de nosotros la tendencia muy acentuada
De darle la autoría de casi todo lo que hacemos a nuestra personalidad egótica.
Y eso hace que la reforcemos, haciendo de ella algo muy importante, demasiado,
Hasta convertirla, sin darnos cuenta, en una especie de ídolo al que, si no se adora,
Sí que, al menos, se le venera, protege y defiende con todo esmero y tesón.
Entonces, de lo que no nos apercibimos es del profundo error que eso esconde,
Y que se refiere al hecho de que el verdadero autor de nuestro vivir
No es nuestro ego, ni nuestro personaje, ni los méritos que estos creen tener,
Sino nuestra alma que es la que ha buscado todos los pretextos
Para crecer, evolucionar y desarrollar el plan y su propósito en cada existencia.

Son la fuerza que nace de nuestra alma, la inteligencia que la anima,
Su sabiduría que nos conduce hacia tal o cual experiencia,
Su intención, amor y voluntad por ser una con el ser que somos,
Fuente y origen de toda felicidad y realización,
El verdadero autor de nuestra vida real, no de la soñada, interpretada o imaginada.

Nuestra alma es la que nos está llevando y, más concretamente, ese impulso
Que anida como chispa germinal en el centro y corazón de ella misma.
En ese sentido, pareciera, pues, que seamos “nosotros” los buscadores de la realización,
Y que fuera nuestro mérito, saber o valor personal quien la realizase. Pero no es así.
Nuestro verdadero yo, que es el ser de nuestra alma, lo hace posible todo.
Y es que, como un Guadiana muy profundo y persistente, sin dejar de hacerlo nunca,
Nuestra alma, ella, viaja, vida tras vida, por los innumerables paisajes de la existencia,
Trascendiendo toda ignorancia, para plasmar así su poder creativo y de manifestación.


LO NATURAL ES LA ALEGRÍA, LA CREATIVIDAD Y LA PAZ.



Por lo general, pensamos que alegría, paz interior y creatividad
Son estados que se deban de conseguir después de realizar ciertos méritos y logros,
Por ello, tenemos el hábito erróneo de separar todo eso de lo que somos.
Hasta tal punto ignoramos u olvidamos nuestra identidad real.

No es difícil de constatar que cuando nos relajamos y callamos la mente,
Un nuevo estado de ser aparece, de mayor bienestar, calma, gozo, lucidez…
Es lo mismo que ocurre cuando hacemos meditación u oramos.
Entonces pasa algo muy simple, o sea: que todo lo que no somos,
Esto es, nuestros pensamientos, recuerdos, deseos, incluso nuestro cuerpo,
Se dejan de lado, como si no existieran para nosotros,
Y, como resultado, aparece lo que sí somos, que es: luz, amor, felicidad, gozo,
Bienaventuranza, inteligencia, energía, creatividad,…

Lo que esto nos enseña, es que vivimos tan metidos, condicionados e identificados
En tantas cosas, que no experimentamos un hecho tan simple como el de ser,
Ser lo que somos y no lo que creemos erróneamente que debemos tener para ser.
Es comprobable, que en la medida en que soltamos apegos y falsas identificaciones,
Que es lo que sucede cuando más claridad interior tenemos,
Tanto el verdadero amor y la felicidad, como la creatividad, el deseo de compartir
Y cierto tipo de sabiduría, que nada tiene que ver con la personalidad externa,
Se ponen de manifiesto de forma natural y sin esfuerzo alguno.

Ese es el resultado del verdadero crecimiento y de la espiritualidad real.
Porque nuestro ser es pura plenitud expansiva. Y a eso nos podemos abrir siempre.

martes, 20 de diciembre de 2016

EXPERIMENTAR EL SILENCIO DETRÁS DE LO FENOMENOLÓGICO.


Detrás de todo cuanto ven nuestros ojos
Y nos llega a través de todos los sentidos del cuerpo,
Detrás del mismo ver, existe una realidad infinitamente más estable y maravillosa.
Al otro lado de los movimientos, imparables y rebeldes muchas veces,
De nuestra mente, insaciable y ávida de contenidos con los que alimentarse,
Encontramos una realidad que en sí misma es la pura armonía, plenitud y paz.
Detrás, sí, de todo aquello que experimentamos, agradable unas veces,
Placentero otras, pero también en ocasiones fuente de dolor y sufrimiento,
Y también detrás, aunque siempre muy cerca, del experimentar mismo
Hallamos todo un mundo de una belleza increíble, lleno de luz, sabiduría y gozo.
Nos estamos refiriendo, qué duda cabe, a un espacio del alma
En el que lo que se vive no son los fenómenos cambiantes de las cosas
Sino la Realidad misma en el ser esencial que somos.

La vía de acceso a esa experiencia, que lo es, de la luz, el amor y la felicidad completos
No es otra que conseguir que nuestra mente y nuestros sentidos se retiren
Y dejar que sea nuestra conciencia interior la que aflore, ella sola, en su desnudez.
Entonces ocurre, sucede, viene, el incalificable Silencio, un silencio lleno,
Que es ausencia de todo lo que no es real, de todo cuanto no somos,
Y en donde el alma se encuentra con su verdadero ser, una con él.

Esta es la mejor forma de liberarnos de toda atadura, confusión y agobio interiores,
Por la que podemos salir de las pequeñas o grandes cárceles de nuestra existencia.
Ese Silencio nos espera siempre, con independencia de lo que pase,  

Y al margen de lo que estemos viviendo. Él es la entrada a nuestro verdadero Hogar.